Get The Feathers Out Of Your Ass / Saca Las Plumas De Tu Culo

La versión español está después de la foto.

MY MOTHER THE Dowager Duchess had a friend — a mean-spirited, selfish, sharp-tongued friend — I’ll call Leah. Somehow, they were friends for nearly 20 years. Not good, dear, trusted friends who had fun together, but friends nonetheless. My mother spent money in Leah’s antique shop. In 1970, when my mother redecorated the apartment, she paid Leah to take her to private showrooms (Leah was an interior decorator) and help her find unusual items. Leah’s husband, a perfect match for her, framed some of our art. There was always some obvious flaw and Leah would tell my mother, “Oh, stop it! It’s nothing!”

For those 20 years, my mother complained that Leah was mean-spirited, selfish, and sharp-tongued. (Remember, the Dowager Duchess couldn’t stand her dinette set and kept it for 50 years, and a hated set of 1947 wedding pots and pans until she died in 2016.)

Anyway, when I was 22, Leah arranged for me to interview with her son-in-law who had a “factory.” In New Jersey! He offered me a job in the mailroom. In New Jersey! I turned it down. Leah said, “Get the feathers out of your ass, Mitchell! You’re not a peacock!”

When I got my first job, I bought myself an expensive hand-painted silk peacock tie at Saks Fifth Avenue.

In Conil last week, I found a much more practical response to Leah. Oh, how I’d love to float by her window on this.

What grudge should you have let go of years ago?


MI MADRE LA Duquesa Viuda tenía una amiga — una amiga mezquina, egoísta, y de lengua afilada — voy a llamar Leah. De alguna manera, fueron amigas por casi 20 años. No buenas, queridas, amigas de confianza que se divirtieron juntos, pero amigas no obstante. Mi madre gastó dinero en la tienda de antigüedades de Leah. En 1970, cuando mi madre redecoró el apartamento, pagó a Leah para que la llevara a salas de exposición privadas (Leah era una decoradora de interiores) y la ayudó a encontrar objetos inusuales. El marido de Leah, una pareja perfecta para ella, enmarcó nuestro arte. Siempre había algún defecto obvio y Leah le decía a mi madre: “¡Oh, basta! ¡No es nada!”

Durante esos 20 años, mi madre se quejó de que Leah era mezquina, egoísta, y de lengua afilada. (Recuerde, la Duquesa Viuda no pudo soportar su juego de comedor y lo mantuvo durante 50 años y un odiado juego de cacerolas y sartenes para la boda de 1947 hasta que murió en 2016.)

De todos modos, cuando yo tenía 22 años, Leah arregló para que entreviste a su yerno que tenía una “fábrica.” ​​En Nueva Jersey! Él me ofreció un trabajo en la sala de correo. En Nueva Jersey! Lo rechacé. Leah dijo: “¡Saca las plumas del culo, Mitchell! ¡No eres un pavo real!”

En Conil la semana pasada, encontré finalmente mi respuesta a Leah. Oh, cómo me encantaría flotar por su ventana en esto.

¿Que rencor debería haber soltado hace años?

Author: Moving with Mitchell

From Brooklyn, New York; to North Massapequa; back to Brooklyn; Brockport, New York; back to Brooklyn... To Boston, Massachusetts, where I met Jerry... To Marina del Rey, California; Washington, DC; New Haven and Guilford, Connecticut; San Diego, San Francisco, Palm Springs, and Santa Barbara, California; Las Vegas, Nevada; Irvine, California; Sevilla, Spain. And Fuengirola, Málaga..

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