La versión en español está después de la versión en inglés.
I don’t even know where to begin. That medication I accidentally threw out last month for which I was able to obtain an early refill, is now almost out and doesn’t refill again until the 24th (click here). I went to my public health doctor yesterday for a number of things and that was top of my list. I didn’t think he could approve the medication (it requires a nephrologist) but thought maybe he could connect me with my nephrologist (whose email I can’t find and who works for both the private and public health systems). He said he could do better than that. He refilled the prescription.
I went to pick it up today and discovered that I had given him the name of a different prescription (they both start with “T”). No wonder my doctor was able to fill it. I immediately ran next door to public health, but they closed at 2 and it was 2:30.
Then I remembered I had direct email for my first private nephrologist in Córdoba, so I immediately wrote to him. My current doctor was his mentor. I’m hoping to hear back. Of course, these are the pills that I can’t ever skip.
It hadn’t been a bad day, busy with business with our stupid old bank, but not bad. I won’t even share all the rest (which I already had in draft form waiting in the wings). Just wish me luck and look at the kittens I met the other day at the refuge next to the archaeology museum. They have a very fine house. Honestly, it’s a ruin inside, but they don’t seem to mind.
Ni siquiera sé por dónde empezar. El medicamento que tiré por error el mes pasado —y del cual logré conseguir una reposición anticipada— está a punto de terminarse, y no me toca la siguiente entrega hasta el día 24 (haz clic aquí). Ayer fui a ver a mi médico de la sanidad pública por varios asuntos, y este era el más importante. No creí que él pudiera autorizar el medicamento (ya que requiere la intervención de un nefrólogo), pero pensé que quizás podría ponerme en contacto con mi nefrólogo, cuyo correo electrónico no encuentro y que trabaja tanto en el sistema sanitario público como en el privado. Resulta que pudo hacer algo mejor: me renovó la receta.
Hoy fui a recoger el medicamento y descubrí que, por error, le había dado el nombre de otro fármaco distinto (ambos empiezan por la letra «T»). ¡Con razón mi médico pudo tramitar la receta! Fui corriendo enseguida al centro de salud, pero cerraban a las dos y ya eran las dos y media.
Entonces recordé que tenía el correo electrónico directo de mi primer nefrólogo particular en Córdoba, así que le escribí de inmediato. Mi médico actual fue, de hecho, su mentor. Espero recibir noticias suyas pronto. Por supuesto, se trata de una medicación que no puedo dejar de tomar bajo ningún concepto.
No ha sido un mal día; ha estado ajetreado por gestiones con nuestro estúpido banco (el viejo banco), pero no ha estado mal. Ni siquiera voy a contar el resto (que ya tenía redactado y listo para compartir). Deséame suerte y fijaos en los gatitos que conocí el otro día en el refugio, junto al museo de arqueología. Tienen una casa estupenda. Bueno, la verdad es que por dentro es una ruina, pero a ellos no parece importarles.
Nota: En inglés, patas se dice paws. Paws se pronuncia igual que pause, que significa «una pausa». Claro?


• ¿Ves a su hermano detrás de la puerta?
