Wings Resolutely Spread / Las Alas Resueltamente Extendidas

La versión español está después de la versión inglés.

WE LIVED IN the city of San Francisco from 1998 to 2000. After 1-1/2 months in a Victorian rental house in the Castro District, we bought a brand new house on Burnside Avenue in another neighborhood in the city, Glen Park. The city did not disappoint, but I couldn’t adjust to the weather after 5-1/2 years of sunshine in San Diego. As Mark Twain said, “The coldest winter I ever spent was a summer in San Francisco.”

We enjoyed that house. We found it boxy and uninteresting outside but the interior was a big surprise.

If our jobs at UC Berkeley, mine especially, had been less disappointing (crushingly so), we might have stayed longer. Instead, we quit our jobs, sold the house on Burnside and bought a 1950s apartment complex in Palm Springs, California, which we renovated before opening the first and only hotel for gays and lesbians, their families, and their friends. And that, my friends, is another story. But, as Miss Gooch, the singer of the song referenced in the blog title says, “I lived. I lived. I LIVED!!!”

VIVIMOS EN LA ciudad de San Francisco desde 1998 a 2000. Después de 1-1/2 meses en una casa de alquiler Victoriana en el Distrito de Castro, compramos una nueva casa en la Avenida Burnside en otro barrio de la ciudad, Glen Park. La ciudad no decepcionó, pero no pude adaptarme al clima después de 5-1/2 años del sol en San Diego. Como dijo Mark Twain, “El invierno más frío que he pasado fue un verano en San Francisco”.

Disfrutamos de esa casa. Nos pareció cuadrado y poco interesante por fuera, pero el interior fue una gran sorpresa.

Si nuestros trabajos en UC Berkeley, especialmente el mío, hubieran sido menos decepcionantes (aplastantemente), podríamos habernos quedado más tiempo. En cambio, renunciamos a nuestros trabajos, vendimos la casa en Burnside, y compramos un complejo de apartamentos de 1950 en Palm Springs, California, que renovamos antes de abrir el primer y único hotel para gays y lesbianas, sus familias y sus amigos. Y eso, amigos míos, es otra historia. Pero, como dice la señorita Gooch, la cantante de la canción mencionada en el título del blog, “Viví. Viví. ¡VIVÍ!”

NOVEMBER 1998, ABOUT TO LEAVE SAN DIEGO BEHIND.
NOVIEMBRE DE 1998, A PUNTO DE DEJAR SAN DIEGO ATRÁS.

BEFORE MOVE-IN. ARRIVING AT THE TOP FLOOR OF THE BOX, THE DINING ROOM WITH A VIEW.
ANTES DE MUDARSE. LLEGANDO AL ÚLTIMO PISO DE LA CAJA, EL COMEDOR CON UNA VISTA.
JUDYSHANNON, DOWAGER DUCHESS, AND MY AUNT SYLVIE AT SG’S 50TH BIRTHDAY.
LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS NÚMERO 50 DE SG. AMIGA JUDY, DUQUESA VIUDA, Y TIA SYLVIE.

1999. GOLDEN GATE BRIDGE AND THE USUAL FOG.
1999. PUENTE GOLDEN GATE Y LA NIEBLA HABITUAL.
• La canción del musical “Mame” comenza con la frase: “Con mis alas resueltamente extendidas, Sra. BurnsideAsí que, por supuesto, la reproducía constantemente en mi cabeza cuando vivíamos en la Avenida Burnside.
• The song from “Mame” begins with the line: “With my wings resolutely spread, Mrs. Burnside.” So, of course it constantly played in my head when we lived on Burnside Ave.

How Lovely Are Thy Branches / Qué Verdes Son

OVER THE YEARS, a few of our Christmas trees. (Only missing 29 trees.)

A LO LARGO de los años, algunos de nuestros árboles de Navidad. (Solo faltan 29 árboles.)

MARINA DEL REY, CALIFORNIA. 1982.
GEORGETOWN, WASHINGTON, DC. 1984.
NEW HAVEN, CONNECTICUT, 1986. A 14-FOOT TREE.
347 ORNAMENTS; 750 WHITE LIGHTS; 72 CANDY CANES; AND A 30-FOOT POPCORN, CRANBERRY, AND ZITI GARLAND.
NEW HAVEN, CONNECTICUT, 1986. UN ÁRBOL DE 4 METROS.
347 ADORNOS; 750 LUCES BLANCAS; 72 BASTONES DE CARAMELO; Y UNA GUIRNALDA DE 9 METROS DE PALOMITAS, ARÁNDANOS, Y ZITI.
HOW? A STEPLADDER, THREE GIFT WRAP TUBES TAPED TOGETHER, A WIRE CLOTHES HANGER — AND A LOT OF TALENT.
HOW? UNA ESCALERA, TRES TUBOS DE CARTÓN PEGADOS CON CINTA ADHESIVA, UN GANCHO DE ALAMBRE — Y MUCHO TALENTO.
GUILFORD, CONNECTICUT, 1992. OUR FRESHLY CUT TREE.
GUILFORD, CONNECTICUT, 1992. NUESTRO ÁRBOL RECIÉN CORTADO.
SAN FRANCISCO, CALIFORNIA. 1998.
OUR HOTEL, VIOLA’S RESORT, PALM SPRINGS, CALIFORNIA. 2001.
NUESTRO HOTEL, VIOLA’S RESORT, PALM SPRINGS, CALIFORNIA, 2001. 
SEVILLE, SPAIN, 2011.
SEVILLA, ESPAÑA, 2011.

The Soaking Saint / El Santo Remojando

La versión español está después de la versión inglés.

IT WAS CALLED a “two- to three-person spa.” The salesman told us we could fit four people if we were very “friendly.” We bought it for our back deck in San Diego. What the salesman didn’t mention was that three or four people might fit but there’d be no room left for water. The first time we tried it with three people, half the water poured over the sides. So, when we moved to San Francisco, we installed a 9-person spa just to be safe.

SE LLAMABA UN “spa [bañera de hidromasaje] para dos o tres personas”. El vendedor nos dijo que podíamos caber cuatro personas si nos eran muy “amistosos”. Lo compramos para nuestra terraza en San Diego. Lo que el vendedor no mencionó fue que tres o cuatro personas podrían encajar, pero no habría espacio para el agua. La primera vez que probamos con tres personas, la mitad del agua vertida sobre los lados. Así que, cuando nos mudamos a San Francisco, instalamos un spa para nueve personas sólo para estar seguros.

SAN GERALDO, 1998. I WISH WE STILL HAD “THE THREE SISTERS”; REALTOR FORGOT TO TELL OUR BUYERS THEY DIDN’T STAY WITH THE HOUSE.
OJALÁ AÚN TUVIÉRAMOS LAS TRES HERMANAS”; INMOBILARIO SE OLVIDÓ DE DECIRLE A LOS COMPRADORES QUE NO VIENEN CON LA CASA.

Aunt Sylvie / Tia Sylvia

La version español está después de las fotos.

AFTER NEARLY 95 years in this world, my Aunt Sylvie died Sunday morning. She was very special to both Jerry and me. After my uncle Harry died in New York in 1996, Sylvie began to fly to California with my mother for her annual visits to us. We were together in San Diego, San Francisco, Palm Springs, and Santa Barbara — until Sylvie learned she had dementia.

My mother and their youngest sister (there had been seven siblings, six girls and one boy) found live-in help for Sylvie so she wouldn’t have to give up her independence (she flat-out refused to move), a professionally trained caregiver who devoted her life to my aunt.

In the last few years, Sylvie made minimal connections with the rest of us. She imprinted on Leah, who treated her like her own mother, but mostly like an adored daughter. My mother (we didn’t call her The Dowager Duchess for nothing) had a difficult time as Sylvie grew more confused, leaving their “Kid Sister” to do all the other things involved with Sylvie’s care.

Sylvie had a difficult life. She married her husband Harry in 1946. They had two sons. The first was severely disabled and was institutionalized (which was what was done at the time) at a young age. It devastated them. Their second son was also severely disabled, but at a level where they were able to care for him at home, although with great hardship and difficulty. Both sons are in wonderful residences and are loved, respected, and well cared for. San Geraldo and I took over for my mother last year as advocates for the older of the two. San Geraldo has again earned his title (saint).

I loved Sylvie and Harry, but didn’t have the same connection with them that my sister Dale had throughout her life. Dale had lots of challenges in her young life. Sylvie and Harry adored her from the start and she adored them. They made her feel smart and special — which she was. Also, if Dale found anyone in need, she was the first to step up. She had a gift for relating to both her cousins and they idolized her. They were never as comfortable with anyone as they were with Dale. That only made Sylvie and Harry love her more, which made them more special to me.

Sorry to go on so long. I have some hilarious stories to share in the coming weeks. But I just wanted to respectfully and lovingly remember “Aunt Sylvie” on the day of her funeral.

1998. ON OUR WAY FROM SAN DIEGO TO PALM SPRINGS FOR A FEW DAYS.
1998. EN NUESTRO CAMINO A PALM SPRINGS POR UNOS POCOS DÍAS.
SAN GERALDO WITH THE DOWAGER DUCHESS (LEFT) AND AUNT SYLVIE.
SAN GERALDO CON LA DUQUESA VIUDA (IZQUIERDA) Y TIA SYLVIE.

DESPUÉS DE CASI 95 años en este mundo, mi “Tía Sylvie” murió el domingo por la mañana. Ella era muy especial tanto para Jerry como para mí. Después de que mi tío Harry murió en Nueva York en 1996, Sylvia comenzó a volar a California con mi madre para sus visitas anuales a nosotros. Estuvimos juntos en San Diego, San Francisco, Palm Springs y Santa Bárbara, hasta que Sylvia se enteró de que tenía demencia.

Mi madre y su hermana menor (había habido siete hermanos, seis niñas y un niño) encontraron una cuidadora para Sylvie para que no tuviera que renunciar a su independencia (ella se negó a moverse), una cuidadora profesional que dedicó su vida a mi tía.


En los últimos años, Sylvia hizo conexiones mínimas con nosotros. Ella imprimió en Leah, que la trató como su propia madre, pero sobre todo como una hija adorada. Mi madre (no la llamábamos La Duquesa Viuda por nada) tuvo dificultades cuando Sylvie se sintió más confundida, dejando a su “Hermanita” para hacer todas las otras cosas para Sylvie. No podría haber sido fácil para ella, pero se mantuvo a su lado durante todos estos años.

Sylvia tuvo una vida difícil. Se casó con su esposo Harry en 1946. Tuvieron dos hijos. El primero fue severamente discapacitado y fue institucionalizado (lo cual fue lo que se hizo en ese momento) a una edad joven. Los devastó. Su segundo hijo también estaba severamente discapacitado, pero a un nivel donde podían cuidarlo en casa, aunque con gran dificultad. Ambos hijos están en residencias maravillosas y son amados, respetados, y bien cuidada. San Geraldo y yo tomamos el control de mi madre el año pasado como defensores de la mayor de las dos. San Geraldo ha ganado nuevamente su título (santo).


Me encantaban a Sylvie y Harry, pero no tenían la misma conexión con ellos que mi hermana Dale tenía a lo largo de su vida. Dale tenía muchos desafíos en su vida joven. Sylvie y Harry la adoraban desde el principio y ella los adoraba. La hacían sentir inteligente y especial, lo que era. Además, si Dale encontró a alguien en necesidad, fue la primera en acelerarse. Tenía un don para relacionarse con sus dos primos y la idolatraban. Nunca se sentían tan cómodos con nadie como con Dale. Eso sólo hizo que Sylvie y Harry la amaran más, que los hizo más especiales para mí.

¡Siento ser tan prolijo! Tengo algunas cuentas divertidísimas que compartir en las próximas semanas. Pero sólo quería respetuosamente y amorosamente recordar “Tía Sylvie” el día de su funeral.