A Mucus Plug and a Vagina Monologue / Un Tapón Mucoso y un Monólogo de la Vagina

La versión español está después de la versión inglés.

I CAN’T BELIEVE that in all my years on this planet and despite all the pregnant women I have known, it took our friend Kathleen to teach me about a mucus plug. If you don’t know what it is, I won’t go into graphic detail (that’s what the internet is for), but I will tell you it’s kind of like a cork. During pregnancy, it seals the cervix and, along with the amniotic sac, helps protect the baby. It’s only about the size of a euro or an American quarter. And it “pops out” on its own as the cervix expands in preparation for labor. Many women don’t even know it’s happened. Despite the popping of the cork, it could still be a couple of weeks before labor begins. So, Luke’s little brother has still not arrived. (Luke recently asked, “Once the baby is here, how long will we keep it?”)

But the mucus plug takes me back to a story about My Mother The Dowager Duchess that I was unable to tell while she was still living.

IN 1998, THE DUCHESS and her sister, my aunt Sylvie, were visiting us in San Diego, California, when we decided to take them for a weekend in Palm Springs. We rented an elegant two-bedroom condo in a complex with a large pool/spa area where a pancake breakfast was served. During breakfast, we noticed some women soaking in the spa. I had tested the water when we walked by and it wasn’t even as warm as bath water. In addition, the jets were so weak, you could hardly tell the water was moving.

Among the women soaking while we had our breakfast was one who appeared to be about six months pregnant. My Mother The Dowager Duchess said, “She shouldn’t be in the hot tub when she’s pregnant.”

I said, “I’m sure she knows what she’s doing. Besides, the water is luke warm and the jets are very weak.”

“It’s still not good for the baby!”

I decided to drop the subject while we finished our breakfast. As we headed back to the apartment, The Duchess had to say something . “You shouldn’t be in there. It’s not healthy,” she said directly to the woman.

The mother-to-be was very gracious. She smiled and said, “Oh, it’s cooler than a bathtub and the jets are weak.”

“It’s still not good for the baby.”

I hustled my mother away while smiling and rolling my eyes. The pregnant woman winked and smiled.

The Duchess was still complaining about it as we left the patio. “Mom,” I said. “It’s cooler and calmer than a bathtub!”

“That’s not the issue,” she barked. “The chemicals get up the vagina!”

Obviously, The Dowager Duchess knew nothing about the mucus plug.

ALSO, THAT IS THE one and only time I ever heard my mother say the word “vagina.” I wanted to die.

.

NO PUEDO CREER que en todos mis años en este planeta y a pesar de todas las mujeres embarazadas que conozco, le tomó a nuestra amiga Kathleen enseñarme sobre un tapón mucoso. Si no sabe qué es, no entraré en detalles gráficos (para eso es Internet), pero le diré que es como un corcho. Durante el embarazo, sella el cuello uterino y, junto con el saco amniótico, ayuda a proteger al bebé. Solo tiene el tamaño de un euro o un cuarto estadounidense. Y “sobresale” por sí solo a medida que el cuello uterino se expande en preparación para el parto. Muchas mujeres ni siquiera saben que ha sucedido. A pesar del estallido del corcho, aún podrían pasar un par de semanas antes de que comience el parto. Entonces, el hermanito de Luke aún no ha llegado. (Luke preguntó recientemente, “Cuando el bebé está aquí, ¿Cuánto tiempo lo mantendremos?”)

Pero esto me lleva de vuelta a una historia sobre Mi Madre La Duquesa Viuda que no pude contar mientras ella aún vivía.

EN 1998, LA DUQUESA y su hermana, mi tía Sylvie, nos estaban visitando en San Diego en California cuando decidimos llevarlas a pasar un fin de semana en Palm Springs. Alquilamos un condominio elegante de dos habitaciones en un complejo muy agradable con una gran área de piscina / spa donde se sirve un desayuno de panqueques. Durante el desayuno, notamos a algunas mujeres sumergirse en el spa. Yo había probado el agua cuando pasamos y ni siquiera estaba tan caliente como el agua del baño. Además, los chorros eran tan débiles que apenas se notaba que el agua se movía.

Entre las mujeres que se remojaron mientras desayunábamos había una que parecía estar embarazada de unos seis meses. Mi Madre La Duquesa Viuda dijo: “No debería estar en la bañera de hidromasaje cuando está embarazada”.

Le dije: “Estoy seguro de que ella sabe lo que está haciendo. Además, el agua está tibia y los chorros son muy débiles”.

“¡Todavía no es bueno para el bebé!

Decidí dejar el tema mientras terminamos nuestro desayuno. Mientras nos dirigíamos de regreso al apartamento, la Duquesa tuvo que decir algo. “No deberías estar allí. No es saludable”, dijo directamente a la mujer.

La futura madre fue muy amable. Ella sonrió y dijo: “Oh, hace más frío que una bañera y los chorros son débiles”.

“Todavía ¡no es bueno para el bebé”!

Alejé a mi madre mientras sonreía y rodaba los ojos. La mujer embarazada guiñó un ojo y sonrió.

La duquesa seguía hablando de eso cuando salimos del patio. “Mamá”, le dije. “¡Es más fresco y tranquilo que una bañera!”

“Ese no es el problema”, ladró. “¡Los químicos le suben por la vagina!”

Obviamente, La Duquesa Viuda no sabía nada sobre el tapón mucoso.

ADEMÁS, ESA ES LA única vez que escuché a mi madre decir la palabra “vagina”. Yo quería morir.

A Titanic Exhibit / Un Exposición Titánico

La versión español está después de la versión inglés.

WHEN THE BLOCKBUSTER film “Titanic” was released in 1997, San Geraldo’s mother Alice was visiting us in San Diego. It turned out to be one of my all-time, LEAST-liked films. OK. I thought the sets were exceptional but that was it. I hated the story line, the writing, even the acting. By the time the ship hit the iceberg I thought, “Oh, get on with it.” I felt about ready to explode. So, sitting between the tear-filled San Geraldo and Alice, clutching handkerchiefs to their eyes, was just too much for me. As the ship began its climb to vertical, I couldn’t take it anymore. I turned to San Geraldo and I muttered, “The ship DOES sink!” (And he let me live to tell the tale.)

You DO know, don’t you, that there was room on that floating door for 17-year-old Rose and Jack… both? Oh, and THEN 100-year-old Rose went and tossed that multi-million-dollar diamond into the ocean!

ANYWAY, I WENT THURSDAY with my pal Luke and his parents to see “Europe’s largest” Lego exhibit. Among the creative constructions, we found the Titanic — all 500,000 pieces. But not Rose’s diamond.

.

CUANDO LA PELÍCULA “Titanic” se estrenó en 1997, Alice, la madre de San Geraldo, nos visitaba en San Diego. Resultó ser una de mis películas menos favoritas. Pensé que los escenas eran excepcionales pero eso fue todo. Odiaba la trama, la escritura, incluso la actuación. Cuando el barco golpeó el iceberg, pensé: “Oh, sigue adelante”. Sentí que estaba a punto de explotar. Así que, sentarme entre las lágrimas de San Geraldo y Alice, apretando sus pañuelos a sus ojos, era demasiado para mí. Cuando el barco comenzó su ascenso a la vertical, no pude soportarlo más. Me dirigí a San Geraldo y murmuré: “¡El barco SE DETIENE!” (Y él me dejó vivir para contarlo).

Sabes, ¿verdad, que había espacio en la puerta flotante para los dos, Rose, de 17 años y Jack — los dos? ¡Ah, y ENTONCES Rose de 100 años arrojó ese diamante multimillonario al mar!

DE CUALQUIER MANERA, FUI el jueves con mi compadre Luke y sus padres para ver la exhibición de Lego “más grande de Europa”. Entre las construcciones creativas, encontramos el Titanic — todas las 500.000 piezas. Pero no el diamante de Rose.

Diagnosing Lockjaw / Diagnóstico del Trismo

La versión español está después de la versión inglés.

THE YEAR WAS 1997. San Geraldo and I were heading north from downtown to our jobs at the University of California, San Diego, in La Jolla. San Geraldo was behind the wheel when he asked, “How can you tell if you have lockjaw?”

“Why? Do you think you have lockjaw?”

He nodded and said pathetically, “Uh huh.”

“And WHY do you think you have lockjaw?” I asked softly.

“Because my jaw is tight and it hurts.”

“Breathe and relax your jaw,” I calmly instructed.

We drove on in silence for a few minutes and then, “How’s that lockjaw?,” I asked.

“It’s gone.”

It was a miracle!

.

EL AÑO FUE de 1997. San Geraldo y yo nos dirigíamos hacia el norte desde el centro de la ciudad hacia nuestros trabajos en la Universidad de California, San Diego, en La Jolla. San Geraldo estaba conduciendo cuando se le preguntó: “¿Cómo pude saber si tiene el trismo [la mandíbula bloqueada]?”

¿Por qué? ¿Crees que tienes el trismo?”

Él asintió y dijo: “Uh huh”.

“¿Y POR QUÉ crees que tienes el trismo?” Le pregunté en voz baja.

“Porque mi mandíbula está apretada y me duele”.

“Respira y relaja tu mandíbula”, le dije con calma.

Condujimos en silencio durante unos minutos y luego, “¿Cómo está ese trismo ”, le pregunté.

“Se fue.”

¡Un milagro!












A couple of years before the lockjaw.
Dos años antes del trismo.

The Gay Caballeros / Los Caballeros Gay

La versión español está después de la versión inglés.

I HAD TO move to Spain to learn that “caballero” doesn’t actually mean “cowboy” but instead means gentleman. A vaquero is a cowboy (and vaqueros are also jeans). “The Gay Caballero” is the name of an American song from 1929 and two American films (from 1932 and 1940). I have a cousin (in-law) who I’m told used to refer to me (with love) as his favorite gay caballero. I don’t know if he meant cowboy or gentleman, but I’m pretty sure he had one of those old movies in mind.

When San Geraldo and I first moved to San Diego, we had the misguided idea to join the San Diego Gay Rodeo Association. Actually, we were convinced to do so by a new acquaintance. It seemed to me like a good idea until I attended the San Diego Gay Rodeo and saw how they treated the animals. At least I got a stylish cowboy hat, a cowboy belt (San Geraldo’s had a sterling silver buckle) and a pair of expensive Lucchese cowboy boots. Remind me to tell you one of these days about our country line-dancing lessons. Slow. Slow. Quick. Quick.

TUVE QUE MUDARME a España para aprender que “caballero” en realidad no significa “vaquero”. “The Gay Caballero” es el nombre de una canción estadounidense de 1929 y dos peliculas estadounidenses (de 1932 y 1940). Tengo un primo que, según me dijeron, solía referirse a mí (con amor) como su caballero gay favorito. No sé si se refería a vaquero o, de hecho, se refería a caballero, pero estoy bastante seguro de que tenía una de esas películas antiguas en mente.

Cuando San Geraldo y yo nos mudamos a San Diego, tuvimos la idea equivocada de unirnos a la Asociación de Rodeo Gay de San Diego. En realidad, nos convenció que lo hiciéramos por un nuevo conocido. Me pareció una buena idea hasta que asistí a San Diego Gay Rodeo y vi cómo trataban a los animales. Al menos obtuve un elegante sombrero de vaquero, un cinturón de vaquero (San Geraldo tenía un cinturón con una hebilla de plata) y un par de costosas botas de vaquero de Lucchese. Recuérdame decirte uno de estos días de nuestras lecciones de baile en línea. Lento. Lento. Rápido. Rápido.

AT THE RODEO, 1994.
EN EL RODEO, 1994.
THE LUCCHESE BOOTS. (TOO SMALL NOW, BUT I CAN’T PART WITH THEM.)
LAS BOTAS DE LUCCHESE. (DEMASIADO PEQUEÑO AHORA PERO NO PUEDO DECIR ADIOS.)
SAN GERALDO, A SIOUX FALLS, SOUTH DAKOTA COWBOY, IN THE 1950s.
SAN GERALDO, UN VAQUERO DE SIOUX FALLS EN DAKOTA DEL SUR, EN LOS AÑOS 50.
ME, A NORTH MASSAPEQUA, LONG ISLAND COWBOY, IN THE 1950s.
YO, UN VAQUERO DE NORTH MASSAPEQUA EN LONG ISLAND, EN LOS AÑOS 50.

Of course, a drag queen is a cowboy’s best friend.
Por supuesto, una drag queen es la mejor amiga de un vaquero.

Settling In San Diego / Establecerse En San Diego

WE LEFT CONNECTICUT when San Geraldo was offered a great position at the University of California, San Diego, in the city of La Jolla. The University gave us a free apartment near campus while we looked for a place to live. I quickly found us a condo to rent. It was a nice place in a great location bordering Balboa Park (the Central Park of San Diego). The building was in a canyon at the bottom of a steep hill. My first thought as I approached by car was, “How the hell do we get up and down this in the snow?!?” But then I remembered we no longer lived in snow country. The owners were, to put it kindly, jerks. We rented while we saved for another house of our own. And that’s a story for another day.

SALIMOS DE CONNECTICUT cuando le ofrecieron a San Geraldo un excelente puesto en la Universidad de California, San Diego, en la ciudad de La Jolla. La Universidad nos dio un apartamento gratis cerca del campus mientras buscábamos un lugar para vivir. Rápidamente nos encontró un condominio para alquilar. Era un lugar agradable en una gran ubicación que bordeaba el Parque Balboa (el Parque Central de San Diego). El edificio estaba en un cañón al pie de una colina empinada. Lo primero que pensé cuando me acerqué en auto fue: “¿¡¿Cómo subimos y bajamos en la nieve?!?” Pero entonces recordé que ya no vivíamos en el país de la nieve. Los dueños fueron, por decirlo amablemente, idiotas. Alquilamos mientras ahorramos para otra casa propia. Y esa es una historia para otro día.

NOT CHARMING. BUT FREE. THREE MONTHS.
NO ENCANTADOR. PERO GRATIS. TRES MESES.
DOWNHILL FROM HERE. THREE YEARS!
CUESTA ARRIBA DESDE AQUÍ. ¡TRES AÑOS!
ONE OF TWO BALCONIES.
UNO DE DOS BALCONES.
THE LIVING ROOM (RIGHT). A GUEST BEDROOM (LEFT).
LA SALÓN (A LA DERECHA). TERCERO DORMITORIO (A LA IZQUIERDA).
SAN GERALDO, MY KITCHEN MAGICIAN.
SAN GERALDO, MI MAGO DE LA COCINA.
THE DINING ROOM, WHICH GOT A LOT OF USE.
EL COMEDOR, QUE TUVO MUCHO USO.
AT THE CONDO, 1994. MY MOTHER THE DOWAGER DUCHESS KEPT THIS ON HER BEDROOM DRESSER.
SHE SAID IT WAS “TOO INTIMATE” FOR A PUBLIC SPACE. GROAN!
MI MADRE LA DUQUESA VIUDA TENÍA ESTA FOTO SOBRE UN ARMARIO EN SU HABITACIÓN.
ELLA DIJO QUE ERA “DEMASIADO ÍNTIMO” PARA UN ESPACIO PÚBLICO. ¡GEMIDO!