Those Who Cannot Change Their Minds / Aquellos Que No Pueden Cambiar de Opinión

La versión español está después de la versión inglés.

GEORGE BERNARD SHAW wrote: “Those who cannot change their minds, cannot change anything.” I’m sure his intent was something profound, however, since our arrival in Spain in the summer of 2011, we have had three different sets of dining room furniture. We bought the first at IKEA in Sevilla when we arrived. That came with us to Fuengirola less than two years later and was quickly replaced by a contemporary glass and chrome table. The glass and chrome table became my office desk when we decided to live without a dining room and get a piano instead.

Well, we’re back to having a dining room. I’m so happy I even polished the brass candlesticks. More importantly, though, the cats are happy. And isn’t that why we exist? (Anyway, that’s what Dudo and Moose tell me and why would they lie?)

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GEORGE BERNARD SHAW escribió: “Aquellos que no pueden cambiar de opinión, no pueden cambiar nada”. Estoy seguro de que su intención fue algo profundo, sin embargo, desde nuestra llegada a España en el verano de 2011, hemos tenido tres juegos diferentes de comedor. Compramos el primero en IKEA en Sevilla cuando llegamos. Eso vino con nosotros a Fuengirola menos de dos años después y fue reemplazado rápidamente por una mesa contemporánea de vidrio y cromo. La mesa de cristal y cromo se convirtió en el escritorio de mi oficina cuando decidimos vivir sin un comedor y comprar un piano.

Bueno, volvimos a tener un comedor. Estoy tan feliz que incluso pulí las velas de latón. Sin embargo, lo más importante es que los gatos son felices. ¿Y no es por eso que existimos? (De todos modos, eso es lo que Dudo y Moose me dicen y ¿por qué mentirían?)

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Some of our dining rooms over the years. Three sets of furniture and 13 homes from 1981 to 2011. Three more sets and only two homes from 2011 to 2019.
Algunos de nuestros comedores a lo largo de los años. Tres juegos de muebles y 13 hogares de 1981 a 2011. Tres juegos más y solo dos hogares de 2011 a 2019.

Not Enough Fumes / Pocos Humos

La versión español está después de la versión inglés.

During a dip in my “happiness” when we lived in Santa Barbara at the beginning of this century, I had suicidal thoughts. We lived in a pink townhouse. Life should have been rosey.

Usually, when I’m that low, I’m simply “passively suicidal.” I go to bed at night hoping I won’t wake up in the morning. Passive. But this time, I developed a plan. I was going to go downstairs, head out the back door, which led directly into the garage, and get in the car. I would start the engine. Carbon monoxide poisoning.

As I started down the stairs, I remembered that we had a Prius. A hybrid. Few fumes to begin with and, if the car were idle, it would simply switch to electric. I’m sure I wouldn’t have gone through with it anyway, but I’m very grateful for hybrid technology. And, yes, I did see the humor, even at the time.

A couple of years ago, we bought another Prius. It doesn’t really matter though; we don’t have a garage.

Durante un chapuzón en mi “felicidad” cuando vivíamos en Santa Bárbara a principios de este siglo, tuve pensamientos suicidas. Vivíamos en una casa rosa. La vida debería que haber sido “rosa.”

Por lo general, cuando estoy tan bajo, simplemente soy “pasivamente suicida”. Me acostaba por la noche esperando no despertarme por la mañana. Pasivo. Pero esta vez, desarrollé un plan. Iba a bajar las escaleras, salía por la puerta trasera que conducía directamente al garaje, y me subía al coche. Yo arrancaría el motor. Envenenamiento por monóxido de carbono.

Cuando empecé a bajar las escaleras, recordé que teníamos un Prius. Un híbrido. Para empezar, pocos vapores y, si el coche estuviera inactivo, simplemente cambiaría a eléctrico. Estoy seguro de que no lo habría superado de todos modos, pero estoy muy agradecido por la tecnología híbrida. Y, sí, vi el humor, incluso en ese momento.

Hace un par de años, compramos otro Prius. Aunque en realidad no importa; no tenemos garaje