La versión en español está después de la versión en inglés.
Since seeing that big pig outside the charchutería (delicatessen), Jamones Faustinos Prieto (Tuesday’s post), I’ve been thinking about our metal pig. After searching all my scans and 14 photo albums I found it in a photo of our San Diego kitchen taken in 1996.
The pig story reminded my friend Josephine in Sicily of a T-shirt experience we had in Italy in Marina di Carrara in the early ’70s. The story revolves around a T-shirt (below). Josephine remembered seeing someone in it and us both laughing because he seemed to be unaware. But then she wasn’t sure if maybe I was the one wearing it. She simply remembered us laughing.
Unfortunately, I did have that T-shirt. I bought it during spring break in Daytona Beach, Florida. But I can’t remember that day in Italy. My memory tends to be good for the silly little things, but Josephine’s is even better.
I don’t want to believe I was classless enough to wear it around Italy, even if I wasn’t even 20 years old. Josephine’s family had quite a bit of class and never would have approved.
The two photos (after the cartoon pigs) show the metal pig and then a view back into the kitchen from the library where you can see a papier-mâché pig had found its way. Looking through the photos makes me want to do a post on the San Diego house. We loved that house, our gardens, and San Diego.
I went back to the art supply store yesterday and exchanged my watercolor markers for a set of 120 that hadn’t been there the day before. I also bought a new, large Bristol pad. There’s nothing stopping me now. Except myself.
Desde que vi ese cerdo enorme afuera de la charchutería, Jamones Faustinos Prieto (la publicación del martes), he estado pensando en nuestro cerdo de metal. Después de buscar en todos mis escaneos y 14 álbumes de fotos, lo encontré en una foto de nuestra cocina de San Diego tomada en 1996.
La historia del cerdo le recordó a mi amiga Josephine, de Sicilia, una experiencia sobre una camiseta en Marina di Carrara, Italia, a principios de los 70. La historia gira en torno a una camiseta (abajo). Josephine recordaba haber visto a alguien con ella y a ambos riéndonos porque él parecía no darse cuenta. Pero luego ella no estaba segura de si era yo quien la llevaba. Simplemente recordaba que nos reíamos.
Por desgracia, sí tenía esa camiseta. La compré durante las vacaciones de primavera en Daytona Beach, Florida. Pero no recuerdo ese día en Italia. Mi memoria suele ser buena para las pequeñas cosas, pero la de Josephine es aún mejor.
No quiero creer que fui tan ingenua como para usarlo por Italia, aunque no tuviera ni 20 años. La familia de Josephine tenía mucha clase y nunca lo habría aprobado.
Las dos fotos (después de los cerdos animados) muestran al cerdo de metal y luego una vista de la cocina desde la biblioteca, donde se puede ver que un cerdo de papel maché se las arregló para salir. Mirando las fotos me dan ganas de escribir una entrada sobre la casa de San Diego. Nos encantaba esa casa, nuestros jardines y San Diego.
Ayer volví a la tienda de arte y cambié mis rotuladores de acuarela por un juego de 120 que no estaban el día anterior. También compré un bloc Bristol grande nuevo. Ya nada me detiene. Excepto yo misma.


