According to Emily Dickinson / De Acuerdo a Emily Dickinson

La versión español está después de la versión inglés.

I’VE BEEN A bit moody lately. Can you imagine?
If you know me at all, you can imagine.

I’ve tried to figure out what’s bringing me down THIS time.

Summer is over.
But I live on the Costa del Sol where it often feels like summer even when it’s not.

Our months of activity and travel have settled down.
But I wanted them to settle down.

We are surrounded by some pretty wonderful people.
We’re also surrounded by the rest of the human race (not all so wonderful).

San Geraldo has been suffering with seasonal allergies.
But, he made his excellent chicken soup (OK, that’s still kind of sad; SOMEONE should have made it FOR him). Although I did buy nice rolls at the bakery and Häagen-Dazs ice cream for dessert.

And, finally, it’s November and winter is approaching.
American poet Emily Dickinson (1830–1886) once wrote to a friend: “November always seemed to me the Norway of the year.” I wish this November would seem that way to me. THEN I’d be happy (maybe).

Speaking of Norway, I recently finished that book I bought for San Geraldo at Cousin Tora’s favorite bookstore in Trondheim (click here). Just as the title said: They [DO] both die at the end! Poor choice?

And speaking of choices, take a walk around town with me.

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HE ESTADO UN poco malhumorado últimamente. ¿Puedes imaginar?
Si me conoces, te lo puedes imaginar.

He tratado de descubrir qué me está deprimiendo ESTA VEZ.
Se acabó el verano. Pero vivo en la Costa del Sol, donde el verano a menudo parece verano incluso cuando no lo es.

Nuestros meses de actividad y viajes se han calmado.
Pero quería que se establecieran.

Estamos rodeados de gente maravillosa.
También estamos rodeados por el resto de la raza humana (no todos son tan maravillosos).

San Geraldo sufre de alergias estacionales.
Pero, él hizo su excelente sopa de pollo (OK, eso todavía es un poco triste; ALGUIEN debería haberlo hecho por
ÉL). Aunque compré buenos panecillos en la panadería y el helado Häagen-Dazs para el postre.

Y, finalmente, es noviembre y se acerca el invierno.
La poeta estadounidense Emily Dickinson (1830-1886) le escribió una vez a una amiga: “Noviembre siempre me pareció la Noruega del año”.
Deseo que este noviembre me parezca así. ENTONCES sería feliz (quizas).

Hablando de Noruega, recientemente terminé el libro que compré para San Geraldo en la librería favorita de Prima Tora en Trondheim (haz clic aquí).
Y como dice el título: ¡Ambos mueren al final! ¿Mala elección?

Y hablando de opciones, dé un paseo por la ciudad conmigo.

My New Favorite Book / Mi Nuevo Libro Favorito

La versión español está después de la versión inglés.

The book is called “El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza,” which means “The mole that wanted to know who had done that on his head.” (The English version is titled “The Story of the Little Mole Who Went In Search of Whodunit.”)

Written and illustrated by Werner Holzwarth and Wolf Erlbruch, it’s a children’s book that our friend Kathleen found at the library for my 3-year-old pal Luke. As explained in the opening page:

“It all started when one day, the mole poked his head out of his hole to see if the sun had already risen. (That was fat and brown; it looked a bit like a sausage … and worst of all: it fell right on his head.)”

The mole then goes from animal to animal asking if they were responsible for what he had on his head and they each in turn demonstrate how it couldn’t have been them. Can you guess who did it?

I love this book so much I could just shit!

El libro se llama “El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza”, que significa “El topo que quería saber quién había hecho eso en su cabeza”.

Escrito e ilustrado por Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch, es un libro para niños que nuestra amiga Kathleen encontró en la biblioteca para mi compadre Luke (de 3 años). Como se explica en la página de inicio:

“Todo empezó cuando un día, el topo asomó la cabeza por su aqujero para ver si ya había salido el sol. (Aquello era gordo y marrón; se parecía un poco a una salchicha… y lo pero de todo: le fue a caer justo en la cabeza.)”

Luego, el topo va de animal en animal preguntando si eran responsables de lo que él tenía en la cabeza y cada uno de ellos demuestra cómo no pudieron ser ellos. ¿Puedes adivinar quién lo hizo?

Me encanta este libro tanto que podría cagar!