Ticked / La Garrapata

La versión español está después de la primera foto.

I told this story in August 2017 about my experience with Lyme Disease, but when I went to share the link yesterday, I discovered the post, although still on blogger, was not on WordPress. So here it is again.

WHILE LIVING IN WHAT WE called “the country” in Guilford, Connecticut in the late ’80s and early ’90s, we were always working outside in our gardens. More than half our property was wooded. We also regularly went hiking, spending a lot of time in nature. And we were in the heart of what was at the time Lyme Disease country — just a hop, skip, and a tick-jump from the town of Lyme, Connecticut, where the syndrome, Lyme Disease, got its name.

Lyme Disease is transmitted to humans by ticks that are carried on other mammals, such as deer and birds. The tick is commonly known as a deer tick. If you’re interested in learning about it in detail, check out the information on Wikipedia here. Most people who are bitten by a tick do not contract the disease. I was not so lucky. It’s a longish story with a happy ending.

Lyme Disease isn’t readily diagnosed because the symptoms vary and resemble so many other illnesses. Mine started with severe pain in my head. Not a headache. Severe pain. Thankfully, I can’t really remember it well enough to describe it, but I know it was awful. I didn’t sleep even a moment for three days. On the third day, a dull and constant ache appeared in my right shoulder.

Since my sister Dale had brain cancer when she was 26 before dying of bone cancer at 29, I of course thought my turn had come. I kept the thought to myself.

I went to my doctor after the second day. He did a bunch of tests. So, all I could do was wait. San Geraldo’s mother was visiting and we drove down to New York as planned to visit The Dowager Duchess, who gave up her bed for me. They went out to theatre (my aunt Lilly used my ticket) and I went to bed. After a while, incredibly, I slept. I woke up in the morning rested and pain-free. I was elated. I walked into the kitchen to announce the good news and San Geraldo looked at me and said, “What’s the matter with your face?”

‘The face I’ve always had and had never really been happy with?’ I thought.

“Nothing, it’s as perfect as always,” I joked.

“One side is drooping.”

I looked in the mirror and saw he was right. Bell’s Palsy, I thought. The Kid Brother had it. But then I thought again, ‘No, just another sign of a brain tumor.’

My mother insisted we pose for a photo together. I knew exactly what she was thinking.

Click here for the rest of the story.

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Conté esta historia en agosto de 2017 sobre mi experiencia con la enfermedad de Lyme, pero cuando fui a compartir el enlace ayer, descubrí que la publicación, aunque todavía estaba en blogger, no estaba en WordPress. Así que aquí está de nuevo.

MIENTRAS VIVIÁMOS EN LO QUE considerábamos “el campo” en Guilford, Connecticut, a finales de los 80 y principios de los 90, siempre trabajábamos afuera en nuestros jardines. Más de la mitad de nuestra propiedad estaba arbolada. También íbamos de excursión con regularidad, pasando mucho tiempo en la naturaleza. Y estábamos en el corazón de lo que era entonces el país de la “Enfermedad de Lyme” (en inglés, Lyme Disease) muy cerca de los pueblos de Lyme y Old Lyme, Connecticut, donde el síndrome recibió su nombre.

La Enfermedad de Lyme se transmite a los humanos por las garrapatas que se llevan a otros animales, como ciervos y aves. La garrapata se conoce comúnmente como garrapata de venado. Si tienes interés en aprender más, haz clic aquí. La mayoría de las personas que son mordidas por una garrapata no contraen la enfermedad. No tuve tanta suerte. Es una historia larga con un final feliz.

La enfermedad de Lyme no se diagnostica fácilmente porque los síntomas varían y se parecen a muchas otras enfermedades. El mío comenzó con un dolor severo en la cabeza. Afortunadamente, no puedo recordarlo lo suficientemente bien como para describirlo, pero sé que fue horrible. No dormí ni un momento durante tres días. Al tercer día, apareció un dolor sordo y constante en mi hombro derecho.

Fui a mi médico después del segundo día. Hizo un montón de pruebas. Entonces, todo lo que pude hacer fue esperar. La madre de San Geraldo estaba de visita y condujimos hasta Nueva York como estaba planeado para visitar a la duquesa viuda, quien me cedió su cama. Salieron al teatro (mi tía Lilly usó mi boleto) y me fui a la cama. Después de un tiempo, increíblemente, me dormí. Me desperté por la mañana descansado y sin dolor. Estaba eufórico. Entré a la cocina para anunciar la buena noticia y San Geraldo me miró y me dijo: “¿Qué te pasa en la cara?

¿La cara que siempre he tenido y nunca había sido realmente feliz?’ pensé.

“Nada, es tan perfecto como siempre”, bromeé.

“Un lado ha caído”, me dijo.

Me miré al espejo y vi que tenía razón. Parálisis de Bell, pensé. El Hermanito lo tenía. Pero entonces pensé otra vez: ‘No, sólo otro signo de un tumor cerebral’.

Mi madre insistió en posar para una foto juntos. Sabía exactamente lo que estaba pensando.

Haz clic aquí para ver el resto de la historia.

Our place in Guilford.

Nuestro hogar en Guilford.

1990. The imperfect face.

1990. La cara imperfecta.

1977. After Dale’s first cancer diagnosis and just before her surgery. Kermit the Frog says it all.

1977. Después del primer diagnóstico de Dale y antes de su cirugía. Kermit el Rana lo dice todo.

A deer tick, actually the size of a sesame seed.

Una garrapata de venado, en realidad del tamaño de una semilla de sésamo.

If you’re happy and you know it / Si estás feliz y lo sabes

La versión en español está después de la versíon en inglés.

I MENTIONED AT THE END of yesterday’s blog post that I was either going to explore some more or go to the beach. I didn’t do either. I had a sudden mood crash and took a very long siesta.

Today I met a new friend to give English lessons, which is also a great way for me to improve my Spanish. I thought we would spend an hour together. We spent 2-1/2. We could have gone on all day. What an absolute joy. And we’re meeting again Wednesday.

San Geraldo and I had a delightful lunch at home. I washed the dishes. And I crashed again. All I can do right now is go with the flow or maybe more appropriately, roll with the punches. Or as San Geraldo would say, “roll with the flow” and “go with the punches.” Either way, I get knocked down (but I’ll get up again).

To add to all the crap in the world currently getting me (and so many others) down, yesterday would have been my sister Dale’s 69th birthday. She died 39-1/2 years ago. Sometimes it still hurts.

Cristina recently taught 18-month old Maria the English song “If you’re happy and you know it (clap your hands).” I was a camper briefly during my childhood and I was a camp counselor for several years beginning when I was 15. I spent enough time singing that song to never want to hear it again. Or so I thought. But seeing the joy on Maria’s face when she heard the words brought the song new life for me. I hope she’ll perform it again when she’s back for a visit in October. Maybe I’m happy and I just don’t know it. Clap your hands and visit our terrace.

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MENCIONÉ AL FINAL DE LA entrada de ayer que iba a explorar un poco más o ir a la playa. Yo tampoco lo hice. Tuve un repentino colapso de humor y tomé una siesta muy larga.

Hoy conocí a una nueva amiga para dar lecciones de inglés, lo que también es una excelente manera de mejorar mi español. Pensé que pasaríamos una hora juntos. Pasamos 2-1 / 2. Podríamos haber seguido todo el día. Qué alegría más absoluta. Y nos reuniremos de nuevo el miércoles.

San Geraldo y yo tuvimos un delicioso almuerzo en casa. Lave los platos. Y me estrellé de nuevo. Todo lo que puedo hacer ahora es seguir la corriente o tal vez más apropiadamente, rodar con los golpes. O como diría San Geraldo, “rodar con la corriente” y “ir con los golpes”. De cualquier manera, caigo noqueado (pero me vuelvo de levantar).

Para agregar a toda la basura del mundo que actualmente me está deprimiendo (y a muchos otros), ayer habría sido el cumpleaños número 69 de mi hermana Dale. Murió hace 39 años y medio. A veces todavía me duele.

Cristina le enseñó recientemente a María, de 18 meses, la canción en inglés “Si eres feliz y lo sabes (aplaude)”. Fui campista brevemente durante mi infancia y fui consejero de campamento durante varios años, comenzando cuando tenía 15 años. Pasé suficiente tiempo cantando esa canción como para no querer volver a escucharla nunca más. O eso pensé. Pero ver la alegría en el rostro de María cuando escuchó la letra me dio nueva vida a la canción. Espero que lo vuelva a interpretar cuando regrese de visita en octubre. Tal vez estoy feliz y simplemente no lo sé. Aplauda y visite nuestra terraza.

Dudo spotted a bug a half hour ago. I think he’s still out there.
Dudo detectó un error hace media hora. Creo que todavía está ahí fuera.
Like red velvet.
Como terciopelo rojo.
Clap your hands!
¡Aplaude!

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Go fly a kite! / ¡Ve a volar una cometa!

La versión en español está después de la versión en inglés.

DO YOU REMEMBER WHEN THE worst thing you could say to someone when you were really angry was “Go fly a kite”? Was the phrase ever even used in the UK? I don’t think it’s used in Spain. (It’s like saying, “Go away and leave me alone!”)

I believe I was around 12 when certain words began to creep into my vocabulary. My father had already taught me a Yiddish expression, which I loved. It went: “Du zol vaksn a trolley car in deyn boykh un drek transfers,” which means “You should grow a trolley car in your belly and shit transfers.” I found it a lot more effective than the insult some of my friends had learned: “Gay kaken ofn yahm!” That meant: Go shit in the ocean! Big deal.

I know I was 13 when I called my 16-year-old sister Dale a bum and she slapped me across the face and snapped, “Don’t ever use that language with me!” Well, ‘damn,’ I thought, she used the word all the time. She even regularly told me to go to hell.

My language is much more colourful and much less creative now. Dale would not approve. Her language never progressed beyond damn, bum, and hell (as far as I know).

The only reason I mention any of this is because someone was flying a kite on the beach yesterday in the early evening and, at the time, Moose was driving me crazy because I refused to follow him into the kitchen to kneel down and pet him while he ate. Yes, I have been trained to do that. He had gotten so insistent that I turned to him and snapped, “Oh, go fly a kite!” To which he responded, even louder, “MA-ROW!!!” And, no, he did not win. Score one for me.

Before the pandemic hit, I had been trying to tame my language. In recent years, I’ve found I mutter to myself when someone does something annoying on the street. I had worried that, even if they couldn’t hear what I was saying, they could see my lips move — and my facial expression. Lately, I’ve been muttering (quietly) to my heart’s content behind my mask and sunglasses. I’m going to get in a lot of trouble when covid-19 is finally history.

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¿RECUERDA CUANDO LO PEOR QUE le podía decir a alguien cuando estaba realmente enojado era “Ve a volar una cometa”? ¿Se usó la frase en el Reino Unido? No creo que se use en España. (Es como decir: “¡Vete y déjame en paz!”)

Creo que tenía alrededor de 12 años cuando ciertas palabras comenzaron a introducirse en mi vocabulario. Mi padre ya me había enseñado una expresión yiddish, que me encantaba. Decía: “Du zol vaksn a trolley car in deyn boykh un drek transfers”, que significa “Deberías hacer crecer un tranvía en tu barriga y caga trasferencias”. Lo encontré mucho más efectivo que el insulto que algunos de mis amigos habían aprendido: “¡Gay kaken ofn yahm!” Eso significaba: ¡Vete a la mierda en el océano! Vaya cosa.

Sé que tenía 13 años cuando llamé vagabunda [bum] a mi hermana Dale, de 16 años, y ella me abofeteó y espetó, “¡Nunca uses ese idioma conmigo!” Bueno, ‘maldita sea’ [damn], pensé. Ella usaba la palabra todo el tiempo. Incluso me decía con regularidad que me fuera al infierno.

Mi lenguaje es mucho más colorido y menos creativo ahora. Dale no lo aprobaría. Su lenguaje nunca progresó más allá de la maldición [damn], el vagabundo [bum], y el infierno [hell] (al menos que yo sepa).

La única razón por la que menciono esto es porque alguien estaba volando una cometa en la playa ayer temprano en la noche y, en ese momento, Moose me estaba volviendo loco porque me negué a seguirlo a la cocina para arrodillarme y acariciarlo mientras comió. Sí, me han entrenado para hacer eso. Se había vuelto tan insistente que me volví hacia él y le espeté: “¡Oh, ve a volar una cometa!” A lo que respondió, aún más fuerte, “¡¡¡MA-ROW!!!” Y no, no ganó. Anote uno para mí.

Antes de que ocurriera la pandemia, había estado tratando de dominar mi idioma. En los últimos años, me he dado cuenta de que murmuro para mí mismo cuando alguien hace algo molesto en la calle. Me había preocupado que, incluso si no pudieran escuchar lo que estaba diciendo, pudieran ver mis labios moverse y mi expresión facial. Últimamente, he estado murmurando (en voz baja) al contenido de mi corazón detrás de mi mascarilla y gafas de sol. Me voy a meter en muchos problemas cuando el covid-19 finalmente sea historia.

Thursday’s sunrise.
El amanecer del jueves.
Blocking my exit from the bedroom. “Pet me!”
Bloqueando mi salida del dormitorio. “¡Acariciarme!”

Smoke ’em if you got ’em / Fúmalos si los tienes

La versión en español está después de la versión en inglés.

AFTER READING MY SISTER DALE’S letter yesterday, I thought of a story from our long ago past, before reality had overwhelmed our lives.

One day, when Dale was not quite 15 and I was not quite 13, we were in the apartment alone. I found her sitting on the sofa smoking a cigarette. Well, she wasn’t actually smoking the cigarette, really, she was blowing into it. Sparks were flying across the room.

I was taken aback. “What are you doing?” I demanded.

“What does it look like?!? I’m smoking.”

I said, in my infinite wisdom, “Well, you’re not supposed to blow into it. You’re supposed to suck the smoke into your mouth.”

She had a very logical response. “I tried, but I don’t like it. It makes me cough.”

“Then, you shouldn’t smoke,” I announced. “You don’t look cool.”

I TOLD THE STORY several years ago in Sevilla to our friends Tere and Miguel. They spoke little to no English, so I did a fractured Spanish version (I can — and will today — do a better Spanish version). I was able to find most of the words I needed, but I got stuck on the room where the event took place.

My parents’ apartment had a formal entry, what is known as a “foyer.” My family used it as a den of sorts, with bookshelves, sofa and TV. My sister was sitting in that room on that sofa when we had our exchange. The Spanish equivalent for “foyer” (of French origin) would be entrada or vestíbulo. But that didn’t occur to me as I told the story.

I mentioned the “foyer,” pronouncing it the un-classy American way (FOY-urr). Miguel and Tere didn’t know what I meant. So I then pronounced it the French (and pretentious American) way (fo-YAY). Miguel and Tere smiled and tittered.

With further explanation, it was determined that I meant “entrada.” But, Tere said in Spanish, “You do realize that follé is the past tense of follar, don’t you?” I shrugged. No I did not. Nor did I know what follar was.

I took out my phone, opened the translator, and typed follar. Fuck! Dale would have gotten a good laugh out of that and, if we were still not quite 15 and 13, she would have slapped my face for using such language.

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DESPUÉS DE LEER LA CARTA de mi hermana DALE ayer, pensé en una historia de nuestro pasado lejano, antes de que la realidad abrumara nuestras vidas.

Un día, cuando Dale no tenía 15 años y yo no tenía 13, estábamos solos en el piso. La encontré sentada en el sofá fumando. Bueno, en realidad no estaba fumando, en realidad, lo estaba soplando. Las chispas volaban por la habitación.

Fui sorprendido. “¿Qué estás haciendo?” exigí.

“¿¡¿Cómo se ve?!? ¡Estoy fumando!”

Dije, en mi infinita sabiduría: “Bueno, se supone que no debes soplar. Se supone que debes aspirar el humo en tu boca”.

Ella tuvo una respuesta muy lógica. “Lo intenté, pero no me gusta. Me hace toser”.

“Entonces, no deberías fumar”, anuncié. “No te ves guay”.

LES CONTÉ LA HISTORIA hace varios años en Sevilla a nuestros amigos Tere y Miguel. Hablaban poco o nada de inglés, así que hice una versión en español fracturada (puedo, y lo haré hoy, hacer una mejor versión en español). Pude encontrar la mayoría de las palabras que necesitaba, pero me quedé atascado en la sala donde tuvo lugar el evento.

El pido de mis padres tenía una entrada formal, lo que se conoce como “vestíbulo”. Mi familia lo usaba como una especie de estudio, con estanterías, sofá y televisión. Mi hermana estaba sentada en esa habitación en ese sofá cuando tuvimos nuestro intercambio. El equivalente en español de “foyer” (de origen francés) sería entrada. Pero eso no se me ocurrió mientras contaba la historia.

Mencioné el “foyer”, pronunciándolo al estilo americano sin clase (FOY-urr). Miguel y Tere no sabían a qué me refería. Entonces lo pronuncié al estilo francés (y pretencioso estadounidense) (fo-YAY). Miguel y Tere sonrieron y rieron.

Con más explicaciones, se determinó que me refería a “entrada”. Pero, dijo Tere en español, “Te das cuenta de que follé es el tiempo pasado de follar, ¿no es así?” Me encogí de hombros. No, no lo hice. Tampoco sabía qué era follar.

Saqué mi móvil, abrí el traductor, y escribí follar. Joder! Dale se habría reído mucho de eso y, si todavía no tuviéramos 15 ni 13, me habría abofeteado por usar ese lenguaje.

• Still not quite 15 and already a reformed smoker. 1967, Ruggles Mine, Concord, New Hampshire. Our parents were becoming rock hounds. (And I just remembered: That was my T-shirt and she never returned it!)
• Aún no tiene 15 años y ya soy fumador reformado. 1967, Mina Ruggles, Concord, New Hampshire. Nuestros padres se estaban convirtiendo en sabuesos de las rocas. (Y acabo de recordar: Esa era mi camiseta y nunca me la devolvió!)

1955. Lecturing on the dangers of smoking (or, maybe, swearing).

1955. Dar conferencias sobre los peligros de fumar (o tal vez decir palabrotas).

1964. The old apartment and its foyer.
1964. El viejo piso (y, ahora, piso viejo) y su “foyer”.

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• I stood on the terrace for 15 minutes to snap this kid going down the slide into the water. Fifteen minutes and then he jumped off in the other direction, before they immediately pedaled away. Foyer!
Me quedé en la terraza durante 15 minutos, para fotografiar a este chico bajando por el tobogán al agua. Quince minutos y luego saltó en la otra dirección, antes de que se alejaran inmediatamente. ¡Foyer! (la pronunciación francesa)

The most unkindest cut / El golpe más cruento

La versión en español está después de la versión en inglés.

I’M SORRY FOR THE IMPROPER grammar in the title. Don’t blame me. Blame William Shakespeare. At least the guy could tell a story. “The most unkindest cut of all” is how Marc Antony describes the wound Brutus gave to Julius Caesar. You might have a clue what made me think of this by the time you finish reading (my blog, not Shakespeare).

San Geraldo discovered another stack of folders in his office from what we shipped home after the death of My Mother the Dowager Duchess in 2016. I still have a shelf in my office filled with miscellany but I had recently made a huge dent in the mess, scanning, culling, reading. In this latest collection are, among a huge variety of things, the Duchess’s high school yearbook and junior high school autograph book. Very entertaining.

Also in this stack, and I have no idea how it got mixed in with my mother’s things, was the last letter I ever received from my sister Dale. She wrote it seven months before she died of cancer, a month before she turned 29, and little more than a week after she learned there was nothing more to be done for her. She didn’t mention her illness (or her doom) once in the letter. It was stream of consciousness, heightened by her excitement because she was going to Amsterdam for a “holiday.”

When she and her husband returned home from hospital after receiving the news, she told him that, if she didn’t have much time, she wanted to go back to Amsterdam while she still could because they had such happy memories of the city they lived near for a few years. They took the train. My brother-in-law told me she seemed to will herself to be well and they had an exceptional time. The minute they boarded the train for home, her condition deteriorated and she was never well again.

Dale began the letter “Dear Little Brother” but ended with “Love Little Sister,” which in many ways is what she often was once I reached my late teens. The letter brought tears to my eyes even after all these years.

Speaking of bringing tears to my eyes, look below for what else I found in that collection of stuff. My circumcision card. Of course, they would have cards for that. The card begins with the word Circumcision and is followed by the word Wednesday, with no comma. Circumcision Wednesday. It’s a couple of months after Ash Wednesday and a long time before any Good Friday.

The two historic photos (from 1940) are from NYC Government Records (http://1940s.nyc).

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“EL GOLPE MÁS CRUENTE DE entre todos” es como Marc Antony describe la herida que Bruto le hizo a Julio César. Es posible que tenga una pista de lo que me hizo pensar en esto cuando termine de leer (mi blog, no Shakespeare).

San Geraldo descubrió otra pila de carpetas en su oficina de lo que enviamos a casa después de la muerte de Mi Madre La Duquesa Viuda en 2016. Todavía tengo un estante en mi oficina lleno de miscelánea, pero recientemente hice una gran mella en el desorden. Escanear, sacrificar, leer. En esta última colección se encuentran, entre una gran variedad de cosas, el anuario de la preparatoria de La Duquesa y el libro de autógrafos de la secundaria. Muy entretenido.

También en esta pila, y no tengo idea de cómo se mezcló con las cosas de mi madre, estaba la última carta que recibí de mi hermana Dale. Lo escribió siete meses antes de morir de cáncer, un mes antes de cumplir los 29, y poco más de una semana después de saber que no había nada más que hacer por ella. No mencionó su enfermedad (o su destino) ni una sola vez en la carta. Era un torrente de conciencia, aumentado por su entusiasmo porque se iba a Ámsterdam de “vacaciones”.

Cuando ella y su esposo regresaron a casa del hospital después de recibir la noticia, ella le dijo que, si no tenía mucho tiempo, quería volver a Ámsterdam mientras pudiera porque tenían tan felices recuerdos de la ciudad en la que vivían cerca por unos años. Tomaron el tren. Mi cuñado me dijo que ella parecía estar dispuesta a estar bien y que lo pasaron de maravilla. En el momento en que subieron al tren de regreso a casa, su condición se deterioró y nunca volvió a estar bien.

Dale comenzó la carta “Querido hermanito” pero terminó con “Ama de, Dale, tu hermanita”, que en muchos sentidos es lo que solía ser una vez que cumplí la adolescencia. La carta me hizo llorar incluso después de todos estos años.

Hablando de traer lágrimas a mis ojos, mira abajo para ver qué más encontré en esa colección de cosas. Mi tarjeta de circuncisión. Por supuesto, tendrían tarjetas para eso. La tarjeta comienza con la palabra Circuncisión y va seguida de la palabra Miércoles, sin coma. Circuncisión Miércoles. Es un par de meses después del Miércoles de Ceniza y mucho antes de cualquier Viernes Santo.

Las dos fotos históricas (de 1940) son de NYC Government Records (http://1940s.nyc).

Celebrate Circumcision Wednesday! I’m sure the card was topped by a celebratory blue ribbon.
¡Celebre Circuncisión Miércoles! Estoy seguro de que la tarjeta fue coronada por una cinta azul de celebración.
Unity Hospital, the scene of the crime.
Unity Hospital (Hospital Unidad), escenario del crimen.
The “Residence” in Brooklyn 14 years before Circumcision Wednesday.
La “Residencia” en Brooklyn 14 años antes de Circuncisión Miércoles.
Some time after Circumcision Wednesday at the Residence. I clearly haven’t gotten over it.
Algún tiempo después del Circuncisión Miércoles en la Residencia. Claramente no lo he superado.

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With Big Sister in front of the Residence, 1956.

Con Hermana Mayor frente a la Residencia, 1956.