No VD from me / De mi parte, no VD

La versión en español está después de la versión en inglés.

I HAVE ALWAYS HATED VALENTINE’S Day — from early childhood when all the kids made cards for all the other kids in school, except for the ones they didn’t like, to adulthood when one was made to feel “less than” simply for being single.

But during my last year at university, where everyone said “Happy VD [short for Venereal Disease],” my friend Mary (you can learn about her here) and her housemates hosted, instead of a Valentine’s Day party, a Lonely Hearts Club party. Heavy drinking was guaranteed. We were in Brockport, on the Erie Canal, in the “snowbelt” of New York State. So, of course, there was plenty of snow on the ground when I arrived that evening, alone, at Mary’s house.

As I approached, I glimpsed a seated figure, arms around knees, in the shadows at the side of the house. The figure looked up and I saw it was Mary planted miserably in the snow.

“What are you doing?” I asked. “I’m giving myself hemorrhoids!” she muttered.

I had no clue how to respond. Even at the age of 21, I didn’t know what hemorrhoids were or if you could catch them from sitting in snow.

“What?” was all I could say. Mary explained. “I’m tired of being a perfect asshole!”

I took Mary back inside for another drink. My favorite Valentine’s Day memory. (Still, I wouldn’t turn down a box of chocolates.)

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SIEMPRE HE ODIADO EL DÍA de San Valentín, desde la primera infancia cuando todos los niños hacían tarjetas para todos los demás niños de la escuela, excepto los que no les gustaban, hasta la edad adulta, cuando uno se sentía “menos que” simplemente por ser soltero.

Pero durante mi último año en la universidad, donde todos decían “Feliz VD” [abreviatura de enfermedad venérea], mi amiga Mary (puedes aprender sobre ella aquí) y sus compañeras de casa organizaron, en lugar de una fiesta de San Valentín, una fiesta del Lonely Hearts Club [Club de Corazones Solitarios]. El consumo excesivo de alcohol estaba garantizado. Estábamos en Brockport, en el Canal Erie, en el “cinturón de nieve” del estado de Nueva York. Entonces, por supuesto, había mucha nieve en el suelo cuando llegué esa noche, sola, a la casa de Mary.

Mientras me acercaba, vislumbré una figura sentada, con los brazos alrededor de las rodillas, en las sombras al costado de la casa. La figura miró hacia arriba y vi que era Mary plantada miserablemente en la nieve.

“¿Qué estás haciendo?” Yo pregunté. “¡Me estoy dando hemorroides!” murmuró.

No tenía ni idea de cómo responder. Incluso a la edad de 21 años, no sabía qué eran las hemorroides o si las podías contraer por estar sentado en la nieve.

“¿Qué?” fue todo lo que pude decir. Mary explicó. “¡Estoy cansado de ser un culo perfecto¡”

Llevé a Mary adentro para otra copa. Mi recuerdo favorito de San Valentín. (Aún así, no rechazaría una caja de bombones).

Moose and Dudo in 2013. The heart of our home.
Moose y Dudo en 2013. El corazon de nuestra casa.

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