Lockdown Day 70: How Long is 9 Inches? / Encierro Día 70: ¿Cuánto Mide 23 Centímetros?

La versión español está después de la versión inglés.

AFTER THE WARM, INTERESTING, and entertaining comments I received to Thursday’s OCD (excuse me, CDO) blog post, I started to write another story to share with you, this one from my anal-retentive past. But I then realized that not only had I told the story here in 2011, I had also retold it in 2018 so that I could share it in Spanish. So, rather than re-retell (which is obviously re-redundant), please click HERE to be entertained and to perhaps understand San Geraldo and me a bit better. That post is where the Coca Cola refrigerator photo first appeared. And it’s how we evolved into our current partnership — the one where SG makes a mess and I clean it up.

During my walk on the beach Friday morning, I grabbed life by the balls and was the first to make tracks through a clean stretch of sand. My solitary trail didn’t last long and others didn’t take their steps with such precision. But I did notice someone’s tracks approaching the clean trail and then veering away at the last moment. Someone like me, I suppose.

Meanwhile, I had a 2-1/2-hour siesta Friday afternoon. I didn’t wake to pain and I had none when I got out of bed. A first for an entire week. Then, overnight, I slept without discomfort until 6:15 this morning. Things are looking up.

Also, this morning during my beach walk I threw caution to the wind. I saw a previously trod stretch of damp sand with a large, clean swath right down the middle. I left my mark. Those two photos appear at the bottom — right before the banana bread.

Oh, I didn’t tell you: San Geraldo baked banana bread the other day. My condition began to improve after I finished off the first loaf. Scientific proof that banana bread cures sciatica.

As for the photo at the top of the page: The city has marked the pavement with one-way arrows and reminders of the 2-meter (approx. 6 feet) distancing requirements. I don’t think the illustration is very helpful, however. It might have served better had it actually been drawn to scale. There are plenty of people who have no idea how big two meters are. Then again, it was probably designed by a man. And everyone knows what men call 9 inches.

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DESPUÉS DE LOS COMENTARIOS CÁLIDOS, interesantes, y entretenidos que recibí en la entrada del blog sobre mi COT (disculpe, TCO) del jueves, comencé a escribir otra historia para compartir con vosotros, esta de mi pasado anal-retentivo. Pero luego me di cuenta de que no solo había contado la historia aquí en 2011, sino que también la había vuelto a contar en 2018 para poder compartirla en español. Entonces, en lugar de volver a contar la historia nuevamente (¿es redundante?), haz clic AQUÍ para entretenerse y tal vez para entendernos un poco mejor a San Geraldo y a mí. Esa publicación es donde apareció por primera vez la foto del refrigerador de Coca Cola. Y así es como evolucionamos en nuestra asociación actual: aquella en la que SG hace un desastre y lo limpio.

Durante mi caminata en la playa el viernes por la mañana, agarré la vida por las pelotas y fui el primero en hacer huellas a través de un tramo limpio de arena. Mi rastro solitario no duró mucho y otros no dieron sus pasos con tanta precisión. Pero noté que las huellas de alguien se acercaban al camino limpio y luego se desviaban en el último momento. Alguien como yo, supongo.

Mientras tanto, tuve una siesta de 2 1/2 horas el viernes por la tarde. No me desperté con dolor y no tenía ninguno cuando me levanté de la cama. La primera vez por una semana entera. Luego, durante la noche, dormí sin molestias hasta las 6:15 de esta mañana. Las cosas están mejorando.

Además, esta mañana durante mi caminata por la playa arrojé precaución al viento. Vi un tramo de arena húmeda previamente pisado con una franja grande y limpia en el centro. Dejé mi marca. Esas dos fotos aparecen en la parte inferior, justo antes del pan de plátano.

Oh, no te dije: San Gerardo horneó pan de plátano el otro día. Mi condición comenzó a mejorar después de que terminé el primer pan. Prueba científica de que el pan de plátano cura la ciática.

En cuanto a la foto en la parte superior de la página: la ciudad ha marcado el pavimento con flechas unidireccionales y recordatorios de los requisitos de distancia de 2 metros. Sin embargo, no creo que la ilustración sea muy útil. Podría haber servido mejor si hubiera sido dibujado a escala. Hay muchas personas que no tienen idea de lo grandes que son dos metros. Por otra parte, probablemente fue diseñado por un hombre. Y todos saben lo que los hombres llaman 23 cm.

I was the first on the virgin path. The man approaching at a distance made a mess of things.
Fui el primero en el camino virgen. El hombre que se acercaba a distancia hizo un lío de cosas.
Anal-retentive pigeon? / ¿Paloma anal-retentiva?
The cure for sciatica. / La cura para la ciática.

Lockdown Day 68: Wild Thing / Encierro Día 68: Cosa Salvaje

La versión español está después de la versión inglés.

I HAVE CDO. DON’T WORRY. It’s nothing serious. It’s like OCD* but the letters are in alphabetical order.

Many of you know by now how I tend to arrange things in the refrigerator or in the kitchen cupboards. My goal has always been to ensure that everything is aligned, all labels face forward, and, if possible, products are readable across a shelf.

For example: San Geraldo drinks Coca Cola. My usual strategy is to place the cans on the refrigerator shelf so that not only do they all face forward but they also read across. If the style of the can means only the word Coca or the word Cola can be visible at one time, then the cans must be placed side-by-side so they read from left to right: CocaCola. When a Coca (or a Cola) is removed, the shelf still reads correctly. Really. Remember, I’m the one that alphabetizes the spice rack, although I hardly ever use a spice.

I’ve been working in recent months to loosen up and, the truth is, I’ve been successful. As long as things are neat and orderly, I don’t really care (well I do a little — and, some days, a lot) which way the labels are facing. Two Coca Cola cans side-by-side do not always have to read across as Coca Cola. Their faces can look at me and say Coca Coca, or even Cola Cola, or they can even not read at all, and I’m no longer bothered — too much — sometimes.

I still have some issues when the tractors are grading the beach. When I’m out walking, I don’t want to ruin the smoothed lanes being made in the sand. I will walk far to one side to avoid leaving tracks. And it makes me a little crazy when everyone else doesn’t follow my lead. What if the tractor driver is like me? He’d have to keep redoing his lanes.

But, yesterday morning I decided to be wild and free. I walked in a freshly plowed lane. Yes, I did. And I won’t be doing that again!

*OCD: Obsessive-Compulsive Disorder

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TENGO COT. NO TE PREOCUPÁS. No es nada serio. Es como TCO* pero las letras están en orden alphabético.

Muchos de vosotros ya sabéis cómo tiendo a arreglar las cosas en el refrigerador o en los armarios de la cocina. Mi objetivo siempre ha sido asegurar que todo esté alineado, que todas las etiquetas estén orientadas hacia adelante y, si es posible, que los productos se puedan leer en un estante.

Por ejemplo: San Geraldo bebe Coca Cola. Mi estrategia habitual es colocar las latas en el estante del refrigerador para que, no solo estén todas orientadas hacia adelante, sino que también lean. Si el estilo de la lata significa que solo la palabra Coca o la palabra Cola pueden ser visibles al mismo tiempo, entonces las latas deben colocarse una al lado de la otra para que puedan leer de izquierda a derecha: CocaCola. Cuando se retira una Coca (o una Cola), el estante aún se lee correctamente. De verdad. Recuerdes, yo soy el que alfabetiza el estante de especias, aunque casi nunca uso una especia.

He estado trabajando en los últimos meses para relajarme y, la verdad es que he tenido exito. Mientras las cosas estén ordenadas y ordenadas, realmente no me importa (bueno, me importa un poco, y, algunos días, mucho) en qué dirección se enfrentan las etiquetas. Dos latas de Coca Cola juntas no siempre tienen que leerse como Coca Cola. Sus rostros pueden mirarme y decir Coca Coca, o incluso Cola Cola, o incluso no pueden leer nada, y ya no me molesta, demasiado, a veces.

Todavía tengo algún problema cuando los tractores están nivelando la arena. En mis mañanas en la playa, no quiero arruinar los senderos suavizados que se hacen en la arena. Camino lejos hacia un lado para evitar dejar huellas. Y me vuelve un poco loco cuando todos los demás no siguen mi ejemplo. ¿Qué pasa si el conductor del tractor es como yo? Tendría que seguir rehaciendo sus carriles.

Pero, ayer por la mañana decidí ser salvaje y libre. Caminé por un camino recién arado. Sí, lo hice. ¡Y no lo volveré a hacer!

*TOC: Trastorno Obsesivo-Compulsivo

How I used to do it. / Como solía hacerlo.

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Medieval Love / Amor Medieval

La versión español está después de la versión inglés.

A FEW MONTHS back, our great niece Alice was very excited about her new costume. “I’m going to be a medieval princess,” she told her cousin Natalie. Natalie asked, “What’s medieval?” Alice thought for a moment and explained, “Well, it means she’s kinda good … and kinda evil.”

Well… the only thing evil about last night’s medieval themed Valentine’s dinner at Mesón Salvador was that it was wickedly good. Nothing “kinda” about it. We were joined by friends and, once again, we were so busy enjoying each other’s company that I never got around to ensuring there were photos of us all. At least I managed to remember the food. We finished with Mesón Salvador’s Valentine’s Day Aperol Spritz (Aperol, orange juice, and cava).

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HACE UNOS MESES, nuestra sobrina nieta Alice estaba muy entusiasmada con su nuevo disfraz. “Voy a ser príncipes medievales”, le dijo a su prima Natalie. Natalie preguntó: “¿Qué es medieval?” Alice pensó por un momento y explicó: “Bueno, significa que es un poco buena … y un poco malvada”.

[NOTA: Cuando rompió la palabra “medieval” en dos partes, decidió que “med” significaba “media”. “Evil” en inglés es malvada.]

Bueno … lo único malvada de la cena de San Valentín con temática medieval de anoche en Mesón Salvador fue que fue malvadamente bueno. Nada “un poco” al respecto. Nos acompañaron nuestras amigas y, una vez más, estábamos tan ocupados disfrutando de la compañía del otro que nunca estuve para asegurarme de que hubiera fotos de todos nosotros. De alguna manera logré recordar la comida. Terminamos con Mesón Salvador San Valentín Aperol Spritz (Aperol, jugo de naranja y cava).

With Sir Lolo the Charming.

Con Señor Lolo el Encantador.

San Geraldo and Sir Angel Lancelot
(or maybe it was Merlin).

San Geraldo y Señor Angel Lancelot
(o tal vez él era Merlin).


Wild rice salad.
Roast beef with black spaghetti, green mustard, and radishes.
Roasted bacalao with asparagus and crispy gula (baby eels).
My glasses after I dropped them in my plate.
Mis gafas después de dejarlos caer en mi plato.
Wellington pork tenderloin with mushrooms, chestnut sauce, and Málaga wine
Bread dunked in Coke. At least he shaved and combed his hair.
Pan sumergido en Coca Cola. Al menos se afeitó, se cortó la barba, y se peinó.

SG watching out for
bread-and-gravy thieves.

SG vigilando a los
ladrones de pan y salsa.

Valentine’s heart (raspberry sorbet, chocolate mousse, caramel, and mint)

That’s The Way, Uh-Huh Uh-Huh, I Like It

La versión español está después de la especias.

WHEN WE LIVED in San Diego in the 1990s, I alphabetized the cookbooks in our library. I was so happy with the results — order out of chaos — that I decided to do the same with our mess of spices in one of the kitchen cabinets. When I finished, the spices were in alphabetical order on stepped shelving and two-tiered turntables (which, oddly, I always had on hand and which should tell you something about my personality), easily visible, easily reachable, and exactly where they were supposed to be.

When San Geraldo walked in the door, I pointed at the bookshelves and announced, “Look what I did!”

“What?”

“I alphabetized the cookbooks!”

He sputtered. “Well, using what system?” (I should note he was director of libraries at University of California, San Diego.)

“What?”

“Where did you put the Sunset Ground Beef Cookbook?”

“What?”

“Well, did you put it under Sunset? Ground? Or is it under Beef?!? How am I supposed to find anything?”

“I also alphabetized the spices,” I commented as I walked into the kitchen.

“But… What system did you use? Is black pepper under Pepper? Is it under Black? What about red pepper? Or Spanish Paprika? Is ground cumin under Cumin or is it under Ground?”

“Jerry, tell me, what system do YOU use for organizing the spices and the cookbooks?”

“I don’t use any. I just search for what I need.”

“OK, then, just pretend everything is still a complete mess and keep searching.”

Today’s two photos should give you an idea of what it’s like to live with me. And, just so you know, this is all me. I make no demands of San Geraldo, who never puts anything away anyway. And, yes, I rearrange daily as stock dwindles.

I control what I can.

CUANDO VIVÍAMOS EN San Diego en los años 90, ordené alfabéticamente los libros de cocina en nuestra biblioteca. Estaba tan feliz con los resultados, ordenados por el caos, que decidí hacer lo mismo con nuestro lío de especias en uno de los gabinetes de la cocina. Cuando terminé, las especias estaban en orden alfabético en las estanterías escalonadas y en los tocadiscos de dos niveles (que, curiosamente, siempre tenía a mano y que deberían contarle algo sobre mi personalidad), fácilmente visibles, fácilmente accesibles, y exactamente dónde estaban y exactamente donde se suponía que estaban.

Cuando San Geraldo volvio a casa, señalé las estanterías y anuncié: “¡Mira lo que hice!”

“¿Qué?”

“¡Alfabeticé los libros de cocina!”

Él escupió. “Pero, ¿usando qué sistema?” (Debo decirles que fue director de bibliotecas en la Universidad de California, San Diego).

“¿Qué?”

“¿Dónde pusiste el libro de cocina Sunset Ground Beef?”

“¿Qué?”

“¿Lo pusiste debajo de Sunset? Ground? ¿O está debajo de Beef? ¿Cómo se supone que debo encontrar algo?”

“También ordené alfabéticamente las especias”, comenté mientras caminaba hacia la cocina.

“Pero … ¿Qué sistema usaste? ¿Está la pimienta negra debajo de Pimienta? ¿Está debajo de Negra? ¿Qué pasa con la pimienta roja? ¿O la paprika española? ¿El comino molido está debajo de Comino o Molido?”

“Jerry, dime, ¿qué sistema utilizas para organizar las especias y los libros de cocina?”

“No uso ninguno. Solo busco lo que necesito”.

“Está bien, entonces, finge que todo sigue siendo un completo desastre y sigue buscando”.

Las dos fotos de hoy deberían darte una idea de cómo es vivir conmigo. Y, para que lo sepas, esto es todo yo. No hago demandas a San Geraldo, quien nunca guarda nada de todos modos. Y, sí, reorganizo diariamente a medida que las existencias disminuyen.

Yo controlo lo que puedo.

Oh, así es como, uh-huh uh-huh, me gusta, uh-huh, uh-huh.
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