It’s Good For You / Es Bueno Para Tí

La versión español está después de la versión inglés.

MY MOTHER THE Dowager Duchess was obsessed with healthy eating.

When we were growing up, Dale, The Kid Brother, and I, took more than six vitamin supplements every morning. “No butter.” “No need to add salt.” “Both your grandmothers were Diabetic. You don’t need sugar.” “White rice is not healthy.” “Neither is white flour.”

I can tell you she wasn’t as saintly as she professed. She lived for ice cream and always had some in the freezer. Frozen yogurt and ice milk were unacceptable substitutes. Whenever we arrived for a visit, she had packages of Pepperidge Farm Milano cookies (double-chocolate). “They’re for you,” she said. I shared with her. When she was in her 80s, I would say, “So, if you have that white potato, will you only live to 103 instead of 104?” “Bite your tongue! If this is the way my body feels now, who wants to live to 104!” “Then eat the potato!” It didn’t work. Usually.

Even into her 89th year, she would tell of the perils of unhealthy eating. For more than 30 years, San Geraldo would obstinately fill up a bag with pastries simply because he had looked in a bakery window to hear The Duchess say, “You don’t need that, Jerry.”

She had a great new doctor in her last year of life. At the end of an appointment he offered her a chocolate. She had diabetes (under control with medication), high-blood pressure (never under control), a bad heart, severe osteoporosis, and a myriad of other ailments that living a long life pretty much guarantees. She said to the doctor, “Oh, I can’t have chocolate.”

The doctor smiled and asked, “How old are you?”

She answered proudly, “88.”

He smiled again and said, “Have a chocolate. And take one for the ride home.”

She died about four months later. I’m sure she’d say it was the chocolate.

MI MADRE LA Duquesa Viuda estaba obsesionada con una alimentación saludable.

Cuando estábamos creciendo, Dale, The Kid Brother, y yo tomábamos más que seis vitamínas cada mañana. “No necesitas mantequilla!” “No hace falta añadir sal. “Ambas abuelas eran diabéticas, no necesitas azúcar.” “El arroz blanco no es saludable.” “Ni la harina blanca.”

Puedo decirte que no era tan santa como profesaba. Ella vivía para el helado y siempre tenía algunos en el congelador. El yogur helado y la leche helada eran sustitutos inaceptables. Cada vez que llegamos para una visita, ella tenía paquetes de Pepperidge Farm Milano galletas (doble chocolate). “Son para ti”, dijo. Yo compartí con ella. Cuando ella estaba en sus 80s, yo diría, “Entonces, si tienes esa papa blanca, ¿sólo vivirás a 103 en lugar de 104?” “¡Muerde su lengua! Si esta es la forma en que mi cuerpo se siente ahora, ¿quién quiere vivir hasta el 104?” “¡Entonces coma la patata!” No me sirvió de nada. Generalmente.

Ella siempre contaría de los peligros de comer malsano. Durante más de treinta años, San Geraldo se llenó obstinadamente una bolsa de pasteles simplemente porque había mirado en una ventana de panadería para escuchar a La Duquesa decir, “No necesitas eso, Jerry”.

Tuvo un gran doctor en su último año de vida. Al final de una cita le ofreció un chocolate. Ella tenía diabetes (bajo control con la medicación), presión arterial alta (nunca bajo control), un corazón malo, osteoporosis severa, y una miríada de otras dolencias. Ella le dijo al doctor: “Oh, no puedo tener chocolate.”

El doctor sonrió y preguntó: “¿Cuantos años tienes?”

Ella respondió con orgullo, “88”.

Él sonrió otra vez y dijo: “Toma un chocolate y toma uno para el viaje a casa”.

Murió unos cuatro meses después. Estoy seguro de que ella diría que era ese chocolate.

BROOKLYN, 1955. DESPUÉS DE LAS SEIS VITAMINAS DIARIAS… AL HELADERÍA.
BROOKLYN, 1955. AFTER THE SIX DAILY VITAMINS… TO THE ICE CREAM PARLOR.
FINALMENTE, HELADO DE ALTA CALIDAD. RESTAURANTE PRIMAVERA. VAINILLA Y DULCE DE LECHE. HOY, NECESITO CHOCOLATE.
FINALLY, HIGH-QUALITY ICE CREAM. PRIMAVERA RESTAURANT. VANILLA AND DULCE DE LECHE. TODAY, I NEED CHOCOLATE.

Author: Moving with Mitchell

From Brooklyn, New York; to North Massapequa; back to Brooklyn; Brockport, New York; back to Brooklyn... To Boston, Massachusetts, where I met Jerry... To Marina del Rey, California; Washington, DC; New Haven and Guilford, Connecticut; San Diego, San Francisco, Palm Springs, and Santa Barbara, California; Las Vegas, Nevada; Irvine, California; Sevilla, Spain. And Fuengirola, Málaga..

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