Four days on Venus / Cuatro días en Venus

La versión en español está después de la versión en inglés.

THE CHAIR HARDWARE ARRIVED FROM IKEA yesterday. We’re all very happy. The rugs were supposed to take four days to complete. Since Wednesday was 13 days (subtract two holidays and two weekends and it was still more than four days), I phoned the shop early that afternoon. I thought perhaps they were simply expecting us to show up. No, I was told, they’d be ready either Wednesday or Thursday and, yes, they would call me. Well, it’s Friday and still no rugs. If the owner had told us when we asked that it was going to take two months to fill our order, we would have said fine. But he told us four days. Maybe he meant four days on Venus, where one day is 5,832 hours.

At least the chair is now a real chair. I sat in it once yesterday. San Geraldo hasn’t had a turn. Dudo and Moose have taken it as their own and I think they’ve even written up a schedule because they haven’t had any problems sharing. I wonder if we can get slotted in.

We had dinner with Tynan and Elena last night at Mesón Salvador (two dinners out in one week). I had an exceptional salad — goat cheese, lettuce, spinach, walnuts, raisins. It was my first time and it won’t be my last. Delicious! San Geraldo and I shared a slice of cheesecake. We finished with our Pionono chupitos (shots). Lolo and Adrian made us feel loved.

I had a great walk yesterday afternoon, and I caught an excellent example of Fuengirola fashion (I suppose it should be called Fuengirola Foreigners Fashion). Today was English lesson with Jesica. She’s doing amazingly well, and I’m learning lots of new Spanish words.

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LOS TORNILLOS DE LA SILLA llegó de IKEA ayer. Estamos todos muy felices. Se suponía que las alfombras tardarían cuatro días en completarse. Como el miércoles eran 13 días (reste dos días festivos y dos fines de semana y todavía eran más de cuatro días), llamé a la tienda temprano esa tarde. Pensé que quizás simplemente estaban esperando que nos presentáramos. No, me dijeron, estarían listos el miércoles o el jueves y, sí, me llamarían. Bueno, es viernes y todavía no hay alfombras. Si el propietario nos hubiera dicho cuando le preguntamos que tomaría dos meses completar nuestro pedido, habríamos dicho que estaba bien. Pero nos dijo cuatro días. Quizás se refería a cuatro días en Venus, donde un día son 5.832 horas.

Al menos la silla ahora es una silla real. Me senté en ella una vez ayer. No creo que San Geraldo haya tenido un giro. Dudo y Moose lo han tomado como propio y creo que incluso han escrito un horario porque no han tenido ningún problema para compartir. Me pregunto si podemos ubicarnos.

Cenamos con Tynan y Elena anoche en Mesón Salvador (dos cenas en una semana). Comí una ensalada excepcional: queso de cabra, lechuga, espinaca, nueces, pasas. Fue mi primera vez y no será la última. ¡Delicioso! San Geraldo y yo compartimos una pieza de tarta de queso. Terminamos con nuestros chupitos de Pionono. Lolo y Adrian nos hicieron sentir amados.

Ayer por la tarde tuve un gran paseo, y pude ver un excelente ejemplo de la moda de Fuengirola (supongo que debería llamarse Moda de Extranjeros de Fuengirola). Hoy fue una lección de inglés con Jesica. Lo está haciendo increíblemente bien y estoy aprendiendo muchas palabras nuevas en español.

Love from Lolo. / Amor de Lolo.
Love from Adrian. / Amor de Adrian.

Shots ’n’ crackers / Chupitos y picos de pan

La versión en español está después de la versión en inglés.

IN PREPARATION FOR OUR ARRIVAL in Spain in July 2011, we rented an apartment in Málaga for the first month or more. We ended up staying only a few days before heading up to Sevilla. There’s a story there, but I won’t be telling that today.

Our first afternoon in Málaga, we found a very pleasant café on a plaza near our apartment. Our Spanish was limited (I could barely get by and San Geraldo could say ‘sí’ — and did, and does — often). Our understanding of Spanish menus, was even more limited. Our server was a charmer and we had a great tapas meal.

We were tired that evening and decided to go back to where we knew we’d be safe. It was hot outside (temps were hovering around 38c/100F) and a different server invited us to come inside where she would turn on the air conditioning. We had another excellent meal and walked up to the bar to pay when we were done. Our server from the afternoon was behind the bar. He recognised us, greeted us like old friends and asked, “¿Quieren chupitos?”

I had no idea what a chupito was but, before I could respond, San Geraldo confidently said, “¡Sí!

“What did you say ‘yes’ to?!?” I asked, knowing he had no clue.

“He asked if we ate the crackers. Chupitos are chips,” he explained. And I said to myself, ‘Oh, I don’t think so.’

A bread basket had arrived along with our meal and included was a bag of a type of crackers we really liked. We opened the bag. Some restaurants charged for the bread and more for the bags of crackers. Some did not. San Geraldo thought we were being asked if we should be charged for the crackers.

Meanwhile, the guy behind the bar had pulled out two shot glasses and a bottle of limoncello (after-dinner liqueur and digestive). I apologised and asked if those were chupitos. The bartender laughed and said (in Spanish), “Yes, what did you think?”

I pointed to a basket filled with bags of the crackers and said SG thought he had been talking about those, to which the bartender responded apologetically by giving us each a bag of crackers. I then had to explain in my stuttery, halting Spanish the entire exchange. The waiter thought we were hilarious.

We had the chupitos (after-dinner drinks; well, I had both; SG hates limoncello). Although we still really like those crackers, we always forget what they’re called. I think the most commonly used names are picos de pan and regañas, depending on their shape.

The picos de pan at the top of this page are what we enjoyed with our anniversary dinner last week. Our friend Tynan says they are precisely what you get when you mix flour with water — and nothing else. He says the picos have no taste; I say it’s Tynan.

As you can see from the photos below, we’ve had a lot of experience with chupitos these nine years (including Halloween chupitos at Mesón Salvador). And, yes, you can even have a chupito gin and tonic or a chupito margarita.

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EN PREPARACIÓN PARA NUESTRA LLEGADA a España en julio de 2011, alquilamos un piso en Málaga durante el primer mes o más. Terminamos quedándonos solo unos días antes de dirigirnos a Sevilla. Hay una historia ahí, pero no la contaré hoy.

Nuestra primera tarde en Málaga, encontramos un café muy agradable en una plaza cerca de nuestro piso. Nuestro español era limitado (apenas podía arreglármelas y San Geraldo podía decir “sí” — y lo hacía, y lo hace, a menudo). Nuestro conocimiento de los menús en español era aún más limitado. Nuestro camarero era un encanto y tuvimos una gran comida de tapas en la terraza.

Estábamos cansados ​​esa noche y decidimos volver a donde sabíamos que estaríamos a salvo. Hacía calor afuera (las temperaturas rondaban los 38c / 100F) y una camarera diferente nos invitó a entrar donde ella encendía el aire acondicionado. Tuvimos otra comida excelente y caminamos hasta el bar para pagar cuando terminamos. El camarero de la tarde estaba detrás de la barra. Nos reconoció, nos saludó como viejos amigos y preguntó: “¿Quieren chupitos?”

No tenía idea de lo que era un tiro pero, antes de que pudiera responder, San Geraldo dijo con seguridad: “¡Sí!”

¿A qué dijiste ‘sí’?!?” le pregunté, sabiendo que no tenía ni idea.

“Preguntó si nos comimos las galletas. Los chupitos significa ‘crackers’ [galletas]”, le expliqué. Y me dije a mí mismo: ‘Oh, no lo creo’.

Una canasta de pan había llegado junto con nuestra comida e incluía una bolsa de un tipo de galletas que realmente nos gustó. Abrimos la bolsa. Algunos restaurantes cobraron por el pan y más por las bolsas de galletas. Algunos no lo hicieron. San Geraldo pensó que nos estaban preguntando si debían cobrarnos por las galletas.

Mientras tanto, el tipo de detrás de la barra había sacado dos vasos de chupito y una botella de limoncelo (el licor de sobremesa y digestivo). Me disculpé y pregunté si eran chupitos. El se rió y dijo: “Sí, ¿qué pensaste que dije?”

Señalé una canasta llena de bolsas de galletas y dije que SG pensó que había estado hablando de esas, a lo que él respondió dándonos a cada uno una bolsa de galletas. Luego tuve que explicar en mi tartamudeo español todo el intercambio. El camarero pensó que éramos muy divertidos.

Tomamos los chupitos (bueno, yo tenía ambos). Aunque todavía nos gustan mucho esas galletas, siempre olvidamos cómo se llaman. Creo que los nombres más utilizados son picos de pan y regañas, según su forma.

Los picos de pan en la parte superior de esta página son los que disfrutamos con la cena de aniversario la semana pasada. Nuestro amigo Tynan dice que son precisamente lo que obtienes cuando mezclas harina con agua, y nada más. Dice que los picos no tienen gusto; digo que es Tynan.

Como puede ver en las fotos a continuación, hemos tenido mucha experiencia con chupitos estos nueve años (incluidos los chupitos de Halloween en Mesón Salvador). Y sí, incluso puedes tomar un gin tonic chupito o una margarita chupito.