Mona Lisa these days / Mona Lisa estos días

La versión en español está después de la versión en inglés.

I MENTIONED TUESDAY THAT IN last week’s conversation with The Kid Brother when I asked if he had gotten any mail, he said he had received another postcard from David Travel Penguin (click here) from Washington, D.C. David has a postcard collection, so I asked, “What picture was on it?” There was a slight possibility I’d get a direct answer.

“An old lady.”

“An old lady?”

“Not an old lady,” he explained, “a lady not from these days.”

David clarified for me. The “lady not from these days” was the Mona Lisa!

I ASKED THIS WEEK if The Kid Brother had received any mail. “Yeah,” he said, “a card from you!”

“Which one?”

“I said you!”

“No, I mean which card?”

“A dog.” “A bulldog?” “Yeah.”

WE SPOKE FOR ANOTHER 10 minutes. He told me what I needed to include in the next care package. Hint. Hint. He liked the pretzels. “I need my nuts!” he announced. He meant cashews. One box of cereal would be fine. What I sent last time was perfect. And more bars (the flavours were good). Also, he reminded me it was time to send his annual desktop calendar. I already chose one. I told him in October after he received the first care package that I couldn’t afford to send one every month (along with paying his cable bill) and other things that come up. So, he waited a month and three days before reminding me and he sucked me right in!

FINALLY, BEFORE WE HUNG up, he said, “Oh, I got another card.” “Who was it from?” I asked. He told me he didn’t know but it had an envelope.

“Oh, so not a postcard.”

“No, a real one.”

I asked if he could get it and read me the letters of the name and the city. He was so happy that he willingly did so. He asked.“What do you want [waddayawan], the postmark?” I explained where to look for the return address. He spelled out the letters of the city and state and then read the name. M-A-R-Y! He was delighted. He said the card was “a really nice one with birds.” He loves birds.

Thank you for your kindness, Mary! And David! And Susan, who started all this. You’ve made The Kid Brother’s (and my) days so much better!

NOTE:
The photo at top (Sarasota, Florida, 1968) is of The Kid Brother already in the driver’s seat in front of what was originally Horn’s Cars of Yesterday, then Bellm Cars & Music of Yesterday, and now Sarasota Classic Car Museum. Behind him are more ladies not from these days.

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MENCIONÉ EL MARTES QUE EN la conversación de la semana pasada con El Hermanito cuando le pregunté si había recibido algún correo, dijo que había recibido otra postal de David Travel Penguin (haz clic aquí) de Washington, DC David tiene una colección de postales, así que preguntó: “¿Qué imagen tenía?” Había una pequeña posibilidad de que obtuviera una respuesta directa.

“Una dama vieja”.

“¿Una dama vieja?”

“No una dama vieja, una dama que no es de estos días”.

¡Aprendí de David que la “dama que no es de estos días” era la Mona Lisa!

PREGUNTÉ ESTA SEMANA SI El Hermanitohabía recibido algún correo. “Sí”, dijo, “¡una tarjeta tuya!”

“¿Cúal?”

“¡Dije !”

“No, me refiero a cúal tarjeta postal?”

“Un perro.” “¿Un buldog?”

HABLAMOS DURANTE OTROS 10 minutos. Me dijo lo que necesitaba incluir en el próximo paquete de cuidados que envíe. Insinuación. Insinuación. Le gustaron los pretzels. “¡Necesito mis nueces!” él anunció. Se refería a anacardos. Una caja de cereal estaría bien. Lo que envié la última vez fue perfecto. Y más barras (los sabores eran buenos). Además, me recordó que era hora de enviar su calendario anual de escritorio. Ya elegí uno. Le dije en octubre, después de que recibió el primer paquete de atención, que no podía permitirme enviar uno cada mes (además de pagar su factura de cable) y otras cosas que surgen. Entonces, esperó un mes y tres días antes de recordármelo y ¡me absorbió de inmediato!

FINALMENTE, ANTES DE COLGAR, antes de colgar, dijo: “Oh, tengo otra tarjeta”. “¿De quién era?“ Me dijo que no lo sabía pero que tenía un sobre.

“Oh, no es una postal”.

“No, una real”.

Le pregunté si podía conseguirlo y me leyó las letras del nombre y la ciudad. Estaba tan feliz de haberlo hecho de buena gana. Preguntó, “¿Qué quieres, el matasellos?” Le expliqué dónde buscar la dirección de devolución. Deletreó las letras de la ciudad y el estado y luego leyó el nombre. ¡M-A-R-Y! Estaba encantado. Dijo que la tarjeta era “muy bonita con pájaros”. Le encantan los pájaros.

¡Gracias por tu amabilidad, Mary! ¡Y David! Y Susan, quien empezó todo esto. ¡Has mejorado los días de El Hermanito (y los míos)!

NOTA
La foto en la parte superior (Sarasota, Florida, 1968) es de El Hermanito ya en el asiento del conductor frente a lo que originalmente era Horn’s Cars of Yesterday (Coches de Ayer de Horn), luego Bellm Cars & Music of Yesterday (Coches y Musica de Ayer de Bellm) y ahora Sarasota Classic Car Museum (Museo de Coches Clásicos). Detrás de él hay más mujeres que no son de estos días.

My own version of the “lady not from these days” from Washington D.C. (Isn’t it ironic that it was built on a swamp?)
Mi propia versión de la “dama que no es de estos días” de Washington D.C. (¿No es irónico que haya sido construido sobre un pantano?)

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Duchess in DC / Duquesa en DC

La versión en español está después de la versión en inglés.

WHILE OBSESSING ABOUT THE GOINGS on in Washington D.C. and around the United States, I came across this photo of My Mother the Dowager Duchess, Labor Day Weekend, September 1947, when she was 20 years old. She was in Washington D.C. with one of her sisters and some friends the month before she and my father were married. She’s sitting beside the reflecting pool with the Lincoln Memorial in the background. The Orange Anus was only a year old at the time, but he was already perfecting his tantrums.

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MIENTRAS ESTABA OBSESIONADO CON LO que sucede en Washington D.C. y en los Estados Unidos, me encontré con esta foto de Mi Madre La Duquesa Viuda, el fin de semana del Día del Trabajo (Labor Day), septiembre de 1947, cuando ella tenía 20 años. Estuvo en Washington D.C. con una de sus hermanas y algunas amigas el mes antes de que ella y mi padre se casaran. Ella está sentada junto a la piscina reflectante con el Monumento a Lincoln al fondo. El ano naranja solo tenía un año en ese momento, pero ya estaba perfeccionando sus rabietas.

Lockdown Day 77: Peanut Soup / Encierro Día 77: Sopa de Cacahuete

La versión español está después de la versión inglés.

I GAVE SAN GERALDO A little lesson in cooking yesterday. Frightening, I know. Thursday, he didn’t feel like baking and I was in the mood for a pastry of some sort. So, he bought a packaged chocolate “brownie” at El Corté Ingles. It’s what we would have called a pound cake in the United States. It looks like a loaf of bread. This one was a bit dried out. What a disappointment.

Friday morning after breakfast, San Geraldo asked if I wanted another slice of the dried-out cake and I said, “Sure, I’ll put some butter on it and will microwave it. Better yet, I’ll use peanut butter.” San Geraldo made a face.

I said, “You know, you always claim to hate peanut butter, but the first time we went to Colonial Williamsburg [36 years ago] and we went to the King’s Arms Tavern, our first course was peanut soup. And you loved it. AND it tasted just like peanut butter.”

“Well, peanut soup doesn’t have butter in it.” he declared.

Huh? “Well, neither does peanut butter. It’s made with peanut oil.”

But then I wondered, “Your problem with peanut butter was that you thought it had butter in it? When did you stop liking butter?!?”

After all that, we realized the real reason he says he doesn’t like peanut butter is because his father always “contaminated” the jam jar with his peanut butter knife. That wouldn’t make me dislike peanut butter. It would just piss me off.

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LE DI A SAN GERALDO una pequeña lección de cocina ayer. Atemorizante, lo sé. El jueves, SG no tenía ganas de hornear y yo estaba de humor para un postre. Entonces, compró un brownie de chocolate empaquetado en El Corté Inglés. Realmente no era un brownie, es lo que habríamos llamado un “pound cake” en los Estados Unidos. Parece una barra de pan. Este estaba un poco seco. Que decepcion.

Entonces, el viernes por la mañana después del desayuno, San Geraldo me preguntó si quería otra porción del pastel seco y le dije: “Claro, le pondré un poco de mantequilla y la pondré en el microondas. Mejor aún, usaré mantequilla de cacahuetes”. San Geraldo hizo una mueca.

Le dije: “Sabes, siempre dices que odias la mantequilla de maní, pero la primera vez que fuimos a Colonial Williamsburg [hace 36 años] y fuimos a King’s Arms Tavern (Taberna de Armas del Rey), nuestro primer plato fue la sopa de cacahuetes. Y te encantó. Y sabía a mantequilla de cacahuetes”.

“Bueno, la sopa de cacahuetes no tiene mantequilla”, él declaró.

¿Qué? “Bueno, tampoco la mantequilla de cacahuetes. Está hecho con aceite de cacahuetes.”

Pero luego me pregunté: “¿Tu problema con la mantequilla de cacahuetes fue que pensaste que tenía mantequilla? ¿Cuándo dejaste de gustarme la mantequilla?”

Después de todo eso, nos dimos cuenta de que la verdadera razón por la que dice que no le gusta la mantequilla de cacahuetes es porque su padre siempre “contaminó” el frasco de mermelada con su cuchillo de mantequilla de cacahuetes. Eso no me haría disgustar la mantequilla de maní. Simplemente me cabrearía.

With Alice, SG’s mother, around 1985 in Colonial Williamsburg. She liked the peanut soup, and she never contaminated the jam.

Con Alice, la madre de SG, alrededor de 1985 en Colonial Williamsburg. A ella le gustó la sopa de cacahuetes, y ella nunca contaminó la mermelada.