He has asparagus / Él tiene espárragos

La versión en español está después de la versión en inglés.

YESTERDAY AFTERNOON, I WENT BACK to Torreblanca Heights (click here). I decided to get there early enough to explore some of the hiking trails I had encountered last week. It was around 27°C (80F) here on the beach but felt a lot hotter once I headed into the hills. The air felt even a bit “closer” when I started to walk the first trail.

And then the flying insects found me. Just as I decided it clearly wasn’t the season for me to check out these trails some kind of fly bit behind my knee so hard I swore out loud (I met Tynan and Elena in the evening and Elena immediately knew what word I used). I remember bites like that from Crane Beach north of Boston during green fly and black fly season. I very quickly exited the nature preserve and walked higher in the neighbourhood instead.

The pavement can be steep and irregular at times. I wasn’t watching where I was going and I twisted my ankle. My right ankle this time (click here). But it was just a twist. Still, it’s a bit sore today. A moment later, I twisted my left ankle (an even more minor twist), the one that’s still sensitive since the major sprain in March. It’s no worse today. I decided I needed to watch where I was going, which is something I would recommend to anyone in motion. Still, it was a good walk.

San Geraldo and I finally went for a short walk the other evening and treated ourselves to ice cream at our nearest artisan ice cream place called La Peseta (it’s across the Paseo from the monument to Spain’s former currency, the peseta). Too many delicious and unusual flavours to choose from. San Geraldo had two scoops, one of Belgian chocolate and one of dark chocolate. I had Belgian chocolate and pistachio (with other ingredients I don’t remember). I tasted the dark chocolate. All flavours were exquisite. I want to go back and try some of their exotic choices.

But, I mentioned recently that my size 32s (42) are a bit snug. When I weighed myself two weeks ago, I decided I needed to lose 4 pounds (1.8 kilos). Nothing really. I weighed myself today. I now need to lose 6.2 pounds (2.8 kilos). Unless I strike a pose, I’ve lost all definition where I used to see abs. I know it’s nothing really, but I have always seen myself as undernourished. So, I turned down a slice of banana bread after breakfast today and I need to get much more active than I’ve been lately.

As I mentioned, I met Tynan and Elena for a drink in the evening. Elena told me about a friend of hers who was doing some wonderful things for her teen-aged son. “He has asparagus,” she explained. She continued telling her story while I dwelt on the fact that it was important to tell me an 18-year-old had asparagus. ‘Did he grow asparagus?’ I wondered. ‘Did he collect it? Did he have a curio cabinet filled with ceramic asparagus? Asparagus pillows? Needlepoint?’

Of course I quickly understood. But, I was having too good a time in my head to let it go. I interrupted and asked, “He has asparagus?” She laughed and said, “Asperger! I pronounced it the Spanish way.” Honestly, it sounds in Spanish almost exactly like it sounds in English, just a bit more precise.

San Geraldo just sang to me. That means I have more fractured song lyrics to tell you about tomorrow.

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AYER POR LA TARDE, REGRESÉ a Torreblanca Alta (haz clic aquí). Decidí llegar lo suficientemente temprano para explorar algunas de las rutas de senderismo que había encontrado la semana pasada. Hacía alrededor de 27°C (80F) aquí en la playa, pero sentí mucho más calor una vez que me dirigí a las colinas. El aire se sintió un poco más “cerca” cuando comencé a caminar por el primer sendero.

Y luego los insectos voladores me encontraron. Justo cuando decidí que claramente no era la temporada para que revisara estos senderos, una especie de mosca me mordió la rodilla con tanta fuerza que juré en voz alta (conocí a Tynan y Elena por la noche y Elena supo de inmediato la palabra que usé). Recuerdo picaduras como esa de Playa Crane, al norte de Boston, durante la temporada de moscas verdes y moscas negras. Salí rápidamente de la reserva natural y caminé más alto en el vecindario.

El pavimento puede ser empinado e irregular en ocasiones. No estaba mirando hacia dónde iba y me torcí el tobillo. Mi tobillo derecho esta vez (haz clic aquí). Pero fue solo un giro. Aún así, hoy me duele un poco. Un momento después, me torcí el tobillo izquierdo, el que todavía está sensible desde el esguince mayor de marzo. Hoy no es peor. Decidí que tenía que vigilar por dónde me dirigía, que es algo que recomendaría a cualquiera que esté en movimiento. Aún así, fue un buen paseo.

San Geraldo y yo finalmente fuimos a dar un paseo la otra noche y nos dimos un capricho con un helado en nuestra heladería artesanal más cercana llamada La Peseta (está al otro lado del Paseo del monumento a la antigua moneda de España, la peseta). Demasiados deliciosos e inusuales sabores para elegir. San Geraldo tenía chocolate belga y chocolate negro. Yo tenía chocolate belga y pistacho (con otros ingredientes que no recuerdo). Probé el chocolate negro. Todos los sabores eran exquisitos. Quiero volver y probar algunas de sus exóticas opciones.

Pero, mencioné recientemente que mi talla 42 (32 en EEUU) es un poco ajustada. Cuando me pesé hace dos semanas, decidí que necesitaba perder 1,8 kilos (4 libras). Nada en realidad. Hoy me pesé. Ahora necesito perder 2,8 kilos (6,2 libras). A menos que haga una pose, he perdido toda definición donde solía ver abdominales. Sé que en realidad no es nada, pero siempre me he visto desnutrido. Entonces, rechacé una rebanada de pan de plátano después del desayuno hoy y necesito estar mucho más activo de lo que he estado últimamente.

Como mencioné, conocí a Tynan y Elena para tomar una copa por la noche. Elena me habló de una amiga suya que estaba haciendo cosas maravillosas por su hijo adolescente. “Tiene espárragos”, explicó. Continuó contando su historia mientras yo insistía en el hecho de que era importante decirme que una joven de 18 años tenía espárragos. ‘¿Cultivó espárragos?’, Me pregunté. ‘¿Lo recogió? ¿Tenía un gabinete de curiosidades lleno de espárragos de cerámica? ¿Almohadas de espárragos? ¿Punto del aguja?’

Por supuesto que lo entendí rápidamente. Pero lo estaba pasando demasiado bien en mi cabeza como para dejarlo pasar. Lo interrumpí y le pregunté: “¿Tiene espárragos?” Ella se rió y dijo: “¡Asperger! Lo pronuncié a la manera española.” Honestamente, suena en español casi exactamente como suena en inglés, solo que un poco más preciso.

San Geraldo me acaba de cantar. Eso significa que tengo más letras fracturadas de una cancion que contarte mañana.

You are here (in yellow).
Usted está aquí (en amarillo).
Looking back from my cloud of flies and debating if I should leave.
Mirando hacia atrás desde mi nube de moscas y debatiendo si debería irme.
F€@#! No more debating. I’ll be back in winter.
¡¡¡F€@#!!! No más debates. Regresaré en invierno.

Lockdown Day 40: Lord of the Flies / Encierro Día 40: El Señor de las Moscas

La versión español está después de la versión inglés.

I’M HAVING PROBLEMS WITH PHOTOSHOP this morning. It crashes when I try to reduce the size of a photo. So, before, I shut down my computer and try to get everything back to normal, I thought I’d quickly share a photo from long ago — and far away.

It was during a 1980s greenhead fly season — or was it black fly season — at a beach with dear friends who lived in Scituate, Massachusetts (about 20 miles/32 km south southeast of Boston, or about a 2-1/2-hour drive from where we lived at the time in Guilford, Connecticut). Whichever flies they were, they were vicious. Their bites were so horrible, they actually left divots in your skin. Many people avoided the beach during these annual invasions. Unlike the bites of mosquitoes, however, I don’t remember these itching afterwards. They simply made you cry out in pain every time one bit you. Being on the beach without insect repellant was torture. So, we sprayed. Here I am covering San Geraldo’s ass. Speedos were going through one of their cool phases at the time. The sunrise photo at top was taken last Wednesday.

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TENGO PROBLEMAS CON PHOTOSHOP ESTA mañana. Se bloquea cuando intento reducir el tamaño de una foto. Entonces, antes de apagar mi computadora e intentar que todo volviera a la normalidad, pensé en compartir rápidamente una foto de hace mucho tiempo, y muy lejos.

Fue durante una temporada de moscas greenhead de la década de 1980, o fue una temporada de moscas negras, en una playa con buenos amigos que vivían en Scituate, Massachusetts (a unos 32 km al sur sureste de Boston, o alrededor de un viaje de 2 1/2 horas de donde vivíamos en ese momento en Guilford, Connecticut). Cualesquiera que fueran las moscas, eran viciosas. Sus mordeduras fueron tan horribles que en realidad dejaron marcas en tu piel. Muchas personas evitaron la playa durante estas invasiones anuales. Sin embargo, a diferencia de las picaduras de mosquitos, no recuerdo estos picor después. Simplemente te hicieron llorar de dolor cada vez que te mordía. Estar en la playa sin repelente de insectos fue una tortura. Entonces, rociamos. Aquí estoy cubriendo el trasero de San Geraldo. Speedos estaba pasando por una de sus fases geniales en ese momento. La foto del amanecer en la parte superior fue tomada el miércoles pasado.

Karma, It’ll Bite You In The Ass

So, I was sitting on the toilet Friday morning. Yes, that really is how this story begins.

So, I was sitting on the toilet and Dudo decided, as always, it was a perfect opportunity for us to spend some time together. First, he forcefully pushed the door open with his front paws. He checked to make sure I wasn’t getting into the shower and then ran for a toy. (The usual routine.)

I threw the toy. He fetched it. I threw it again. He fetched it again. The third time, he returned with a long knotted-up string. We had a tug-of-war. I threw it. He fetched it. He tired of that and then raised up on his hind legs to head-butt my thigh. I took the hint and stroked and petted him. He clearly wanted to hop up on my lap. That was not about to happen.

I stopped responding to his head butts, assuming he’d leave me in peace.

Then I yelped.

DUDO, OUR LITTLE ANGEL.
(CLICK FOR THE BIGGER PICTURE.)

Annoyed by my lack of attention, Dudo bit me on the ass! Well, more precisely, he gave me a love bite (with his sharp little teeth) on the upper thigh.

The message: “Don’t ignore me, goddammit!”

I of course gave him a stern lecture. He apologised.

Show me your teeth…