Calder-Picasso: Composing Emotions / Componiendo Emociones

La versión español está después de la versión inglés.

AMERICAN ARTIST ALEXANDER Calder (1898–1976) said: “Just as one can compose colors or forms, so one can compose emotions.” And for me, he and Pablo Picasso (1881–1973) did and still do just that. My very creative and talented mother, the Dowager Duchess, introduced me to Picasso’s and Calder’s works in the 1960s. Having easy access to the great museums of New York City was a gift. I was enthralled. My childhood art, none of which has been saved, was inspired by both. When I was around 11, I started creating my own Calder-like mobiles out of wire clothes hangers and attachments. They hung from the ceiling in my bedroom (the Scotch-taped/Sellotaped ceilings didn’t please my father).

My art has always, I think, shown Picasso’s and Calder’s influence — not that I’m comparing myself to Picasso or Calder. Although The Duchess often praised my artistic talents, she also often reminded me I would never be “one of them.” Oh well, I think she was simply projecting her own feelings of inferiority onto her son.

So getting to experience on Thursday the exceptional Calder-Picasso Exhibition currently on display at Málaga’s Picasso Museum, brilliantly exploring their creative connections, brought back a lot of emotions. The way I felt when I first discovered them both. The way I felt when I took some artistic inspiration from them. The bliss of lying in bed and watching my Calder-like mobiles swirl overhead. Sadness at realizing I would never be as good or as special as either of them — because someone told me so. And then, finally, gratitude for their creations, for their genius, and for the fact that I survived it all and can be so overwhelmed by an art exhibit.

If you can’t see these in-person, I hope you can feel some of what I felt simply by clicking the images.

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EL ARTISTA ESTADOUNIDENSE Alexander Calder (1898–1976) dijo: “Así como uno puede componer colores o formas, también puede componer emociones”. Y para mí, él y Pablo Picasso (1881–1973) hicieron y siguen haciendo exactamente eso. Mi madre, la muy creativa y talentosa Duquesa Viuda, me presentó las obras de Picasso y Calder en la década de 1960. Tener un fácil acceso a los grandes museos de la ciudad de Nueva York fue un regalo. Estaba cautivado. Mi arte de la infancia, ninguno de los cuales se ha guardado, se inspiró en ambos. Cuando tenía alrededor de 11 años, comencé a crear mis propios móviles tipo Calder con perchas de alambre y accesorios. Colgaban del techo de mi habitación (los techos con cinta adhesiva no complacían a mi padre).

Creo que mi arte siempre ha demostrado la influencia de Picasso y Calder — no es que me esté comparando con Picasso o Calder. Aunque la duquesa a menudo elogió mis talentos artísticos, también me recordó que nunca sería “uno de ellos”. Oh, bueno, creo que simplemente estaba proyectando sus propios sentimientos de inferioridad hacia su hijo.

Así que experimentar el jueves la excepcional Exposición Calder-Picasso que se exhibe actualmente en el Museo Picasso de Málaga, explorando brillantemente sus conexiones creativas, trajo muchas emociones. La forma en que me sentí cuando los descubrí por primera vez. La forma en que me sentí cuando tomé un poco de inspiración artística de ellos. La dicha de estar acostado en la cama y ver cómo mis móviles parecidos a Calder se arremolinan en lo alto. Tristeza al darme cuenta de que nunca sería tan bueno o tan especial como cualquiera de ellos, porque alguien me lo dijo. Y luego, finalmente, gratitud por sus creaciones, por su genio, y por el hecho de que sobreviví a todo y puedo estar tan abrumado por una exhibición de arte.

Si no puedes verlos en persona, espero que puedas sentir algo de lo que sentí simplemente haciendo clic en las imágenes.

Home and Homage / Hogar y Homenaje

La versión español está después de la versión inglés.

THE FEATURED PHOTO above and the first photo below are my homage to Fuengirola fashion in our bedroom. It’s what we have; I don’t know how long it will last. The rest of the photos are glimpses of our apartment as we continue to make changes. Still some pieces to move out of the living room, and more furniture to buy — like a new dining room table and chairs — and we’ll be done (until the next time the spirit moves us). We wouldn’t want it to look like we’ve lived in one place very long.

San Geraldo’s middle sister and her husband like to build their own homes. She used to say if it was time to paint, it was time to build a new house. We, on the other hand, would simply move.

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LA FOTO DESTACADA de arriba y la primera foto de abajo son mi homenaje al estilo de Fuengirola en nuestra habitación. Es lo que tenemos; no sé cuánto durará. El resto de las fotos son vistazos de nuestro apartamento mientras continuamos haciendo cambios. Aún algunas piezas para salir de la sala de estar — y más muebles para comprar, como una nueva mesa y sillas de comedor, y terminaremos (hasta la próxima vez que el espíritu nos mueve). No querríamos que parecer que hemos vivido en un lugar por mucho tiempo.

A la hermana de San Geraldo y a su marido les gusta construir sus propias casas. Ella solía decir que si era hora de pintar, era hora de construir una nueva casa. Nosotros, por otro lado, simplemente nos mudaríamos.

The pillows, left to right: Made for me by My Mother the Dowager Duchess (DD) in 1978, made by the DD around 1970, the next two were made by San Geraldo, and the last by the DD around 1972. The Navajo rug at bottom was purchased at a gallery in Santa Fe, New Mexico. We don’t have a floor space long enough.
Las almohadas, de izquierda a derecha: hechas para mí por Mi Madre la Duquesa Viuda (DD) en 1978, hechas por DD alrededor de 1970, las siguientes dos fueron hechas por San Geraldo y la última por DD alrededor de 1972. La alfombra Navajo en la parte inferior fue comprado en una galería en Santa Fe, Nuevo México. No tenemos un espacio suficiente en el suelo.
Dudo inspects the new sofa pillows. He doesn’t approve, so the red ones will go to the charity shop after they’re replaced with a less vibrant red. (That’s just me.)
Dudo inspecciona las nuevas almohadas del sofá. No lo aprueba, por lo que los rojos irán a la tienda de caridad después de que sean reemplazados por un rojo menos vibrante. (Así soy yo.)

And The Horse You Rode In On / Y El Caballo En El Que Montaste

La versión español está después de la versión inglés.

FROM THE TIME I learned to read and write I began to doodle words into pictures. I’d think of a word and then draw the letters into positions to form an image. As I grew up, the letters would form into the words themselves. It got to the point where I would see the letters dancing in my head. That’s how ToldemArt started. As I mentioned in an earlier post (click here), during an editorial meeting I doodled the words “FUCK YOU” into what looked like tribal art and the art itself impressed one of our designers. That led me to wonder if I actually had something to build on. The original design remains one of my favorites. I went on from there to create “FUCK ‘EM,” which could also be read as “FUCK ME.”

My Mother The Dowager Duchess was a huge moral supporter of the business. She proudly wore all my jewelry and bragged to friends and acquaintances that I had designed them and what they meant. One of her favorites was the pendant and earrings that said “FUCK ’EM.” However, the Dowager Duchess never used such language. I asked her what she told her friends when they asked about it and she said, “Oh, I just say, ‘Mitchell designed this, too.’

“But I don’t tell them it means anything.”

The image at top was a bumper sticker I created, which reads “FUCK YOU AND THE HORSE YOU RODE IN ON.”

I JUST REALIZED I LIED earlier when I said The Dowager Duchess never used such language. I remember back when I was in high school, I was sitting outside on the balcony while The Duchess and my sister had an enormous argument, which wasn’t uncommon. The Duchess stormed onto the balcony (not noticing I was there), walked up to the railing, and muttered, “Well, fuck you!” THEN she noticed me. She turned beet red. “Well, it felt good!” she snapped.

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DESDE EL MOMENTO en que aprendí a leer y escribir, comencé a dibujar palabras en imágenes. Pensaría en una palabra y luego dibujaría las letras en posiciones para formar una imagen. A medida que crecía, las letras se formarían en las palabras mismas. Llegó al punto en que vería las letras bailando en mi cabeza. Así es como comenzó ToldemArt. Como mencioné en una emtrada anterior (haz clic aquí), durante una reunión editorial escribí las palabras “FUCK YOU” en lo que parecía ser arte tribal y el arte mismo impresionó a uno de nuestros diseñadores. Eso me llevó a preguntarme si realmente tenía algo sobre lo que construir. El diseño original sigue siendo uno de mis favoritos. Continué desde allí para crear “FUCK ‘EM” (como JÓDALOS), que también podría leerse como “FUCK ME” (JÓDAME o FOLLAME).

Mi Madre La Duquesa Viuda era un gran partidario moral del negocio. Ella llevaba con orgullo todas mis joyas y presumía a sus amigos y conocidos que yo las había diseñado y lo que significaban. Uno de sus favoritos era el colgante y los pendientes que decían “FUCK ’EM”. Sin embargo, La Duquesa Viuda nunca usó tal lenguaje. Le pregunté qué les dijo a sus amigos cuando se lo preguntaron y ella dijo: “Oh, solo digo, ‘Mitchell también diseñó esto’.

“Pero no les digo que significa nada”.

La imagen en la parte superior era una pegatina de parachoques que creé, que dice “FUCK YOU AND-THE HORSE YOU-RODE IN-ON” (“TE JODAN Y EL CABALLO EN EL QUE MONTASTE”). Es una expresión estadounidense peculiar.

ME ACABO DE DAR CUENTA de que mentí antes cuando dije La Duquesa Viuda nunca usé tal lenguaje. Recuerdo que cuando estaba en la escuela secundaria, estaba sentado afuera en el balcón mientras La Duquesa y mi hermana tenían una pelea enorme, que no era infrecuente. La Duquesa irrumpió en el balcón (sin darse cuenta de que yo estaba allí), se acercó a la barandilla y murmuró: “¡Bueno, jódate!” Entonces, ella me vio. Ella se volvió roja de remolacha. “Bueno, ¡se sintió bien!”, ella espetó.

I say, “Fuck ’em if they can’t take a joke.’
Yo digo: “Jódalos si no pueden tomar una broma”.

Lotsa Luck! / ¡Mucha Suerte!

La versión español está después de la versión inglés.

MY ENTRY INTO the business of ToldemArt (click here) was via a large trade show in Las Vegas while I was still gainfully and miserably employed in early 2008. Moments before the trade show opened, I received a call that My Mother the Dowager Duchess was hit by a car (hit and run) the day before after visiting her sister Sylvie, appeared to be seriously injured and, in typical Dowager Duchess fashion, took the bus home instead of going to the hospital. We spoke. My cousin then drove her to the hospital, although she should have gone in an ambulance. I arrived days later followed by San Geraldo. The Duchess had a punctured lung, two broken ribs, and the most hideous bruising I’ve ever seen. But after only a week and a half she was home and seemingly fine. For a day or two. She had a staph infection that had us rushing in an ambulance back to the hospital where she spent another three weeks near death until the infection was stopped. Her final recovery was phenomenal, especially considering she was already 80 years old. And, yes, months later she admitted to me that she “might have been” crossing against the light.

But, as usual, I digress. My dreams for ToldemArt were slowed, but I managed to get things going when The Dowager Duchess was home and independent again two months later. A trendy retailer in Hollywood (who catered to the likes of Lindsey Lohan) wanted to carry my jewelry, but first she wanted to get one of the items in a wedding swag bag. I thought the jewelry needed to be 14K gold with real gem stones, but she didn’t agree (she was wrong). It happened but didn’t go as planned (nor did the marriage). Next came The Good Luck Collection, which I mentioned before was carried in the gift shops at Bellagio and MGM Grand hotels. And then came the economic crisis. So much for good luck!

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MI ENTRADA EN el negocio de ToldemArt (haz clic aquí) se realizó a través de una gran feria comercial en Las Vegas, mientras que a principios de 2008 empecé a trabajar de manera justa y miserable. Momentos antes de que abriera la feria, recibí una llamada que Mi Madre La Duquesa Viuda golpeado por un auto (golpeó y corrió) el día antes después de visitar a su hermana Sylvie, parecía estar seriamente herida y, en el estilo típico de La Duquesa Viuda, montó el autobús a casa en lugar de ir al hospital en la ambulancia. Nosotros hablamos. Mi prima la llevó al hospital, aunque debería haber ido en una ambulancia. Llegué días después seguido por San Geraldo. La Duquesa tenía un pulmón perforado, dos costillas rotas, y el hematoma más horrible que jamás haya visto. Pero después de solo una semana y media estaba en casa y aparentemente bien. Por unos días. Tenía una infección por estafilococos y nos llevó a una ambulancia al hospital, donde pasó otras tres semanas cerca de la muerte hasta que se detuvo la infección. Su recuperación final fue fenomenal, especialmente teniendo en cuenta que ya tenía 80 años. Y, sí, meses después, ella me admitió que “podría haber estado” cruzando contra la luz.

Pero, como de costumbre, me divago. Mis sueños para ToldemArt se hicieron más lentos, pero logré poner en marcha las cosas cuando La Duquesa Viuda estaba en casa e independiente nuevamente dos meses después. Una tienda de moda en Hollywood (que atendía a personas como Lindsey Lohan… uf!) quería llevar mis joyas, pero primero quería poner uno de los artículos en una bolsa de boda. Pensé que las joyas debían ser de oro sólido con piedras preciosas, pero ella no estaba de acuerdo (ella estaba equivocada). Sucedió pero no salió como estaba previsto (ni tampoco el matrimonio). Luego vino The Good Luck Collection (La Colección de Buena Suerte), que mencioné anteriormente, que se vendió en las tiendas de regalos de los hoteles Bellagio y MGM Grand.Y luego vino la crisis económica. ¡Tanto para buena suerte!

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Supplier for Weddings, Bar Mitzvahs, Funerals

While cleaning out My Mother The Dowager Duchess’s apartment in August, we had some surprises. She and my father purchased their massive bedroom furniture in 1950. I found the original receipt. I have no idea how they afforded it considering the fact that my mother always claimed they were poor. They paid $846 in 1950. In today’s money, that’s equivalent to $8,472.39.

We would have loved to have shipped it here, but it would have cost a fortune. Besides, our largest bedroom couldn’t fit it all. The two dressers together were about 7 feet long.

I found a bunch of doily-like items in black and white. They’re provided free for women to cover their heads at Jewish rites such as weddings, bar mitzvahs, and funerals. Black for funerals, obviously, and white for the happier occasions. Typical of my mother (“I might be able to use it for a project”) she kept every single one. One drawer of the side cabinet in a dresser was filled with them. I laughed when I tossed them all on the bed. But then I discovered that two more drawers were also filled. There were hundreds of them. I can’t imagine that my mother actually went to hundreds of events. I think she stole a lot of them. But, she would argue indignantly, “I didn’t steal them. They put them out for free. I only took some extras… just in case.”

(Click the images for the bigger picture.)

THE TWO DRESSERS THAT WERE STUFFED FULL.
TWO LARGE MIRRORS WERE MOUNTED ON THE SAME MAHOGANY.
THE HEADBOARD. THE ONLY PIECE OF FURNITURE THAT WAS EMPTY.
(EXCEPT FOR AN OLD, DEAD, LANDLINE TELEPHONE AND A BOX OF TISSUES).
A SAMPLING.
MY NEW BUSINESS: BULK ORDERS ONLY.
HIGHER RATES FOR THOSE WITH ADORNMENTS.